Embarcaciones de guerra estadounidenses se encontraban en posición en el Pacífico para intentar destruir, posiblemente después de hoy, un satélite espía estadounidense a la deriva y evitar que esparza su combustible altamente tóxico en zonas habitadas
Armado con dos misiles interceptores especialmente modificados, el «USS Lake Erie» fue designado para interceptar el satélite por encima del Pacífico, anunciaron ayer responsables del Pentágono.
El satélite tiene el tamaño de un autobús, está a la deriva y sus depósitos contienen hidrazine, un carburante para los motores de los satélites altamente tóxico.
La hidrazine ataca el sistema nervioso central y puede ser mortal en fuertes dosis, pero se degrada rápidamente con los rayos ultravioletas.
Precisamente la presencia de hidrazine es la justificación para derribar el satélite. Estados Unidos desmintió toda tentativa de imitar a China que, en enero de 2007, había derribado con un misil un viejo satélite meteorológico chino.
Rusia ve en esta operación una prueba antimisiles escondida. Por su parte, Francia insistió ayer en que «todas las medidas sean tomadas» para garantizar la seguridad y la integridad de otros objetos espaciales.
De hecho, el Pentágono apeló a su sistema de defensa antimisiles, cuyos blancos potenciales -misiles balísticos- son de una talla muy inferior al satélite.
El «USS Lake Erie», un buque de guerra de la clase Aegis, ya se encuentra frente a las costas de Hawai, según estos mismos responsables.
El «USS Decatur», un destructor lanza misiles, armado de tres misiles interceptores, debía servir de respaldo. Otro destructor, el «USS Russell», permanecía a la espera en Pearl Harbor.
El Pentágono decidió esperar para llevar a cabo su operación a que el transbordador Atlantis aterrice hoy en Florida, después de una misión de cerca de dos semanas en el espacio, pero quiere actuar antes de que el satélite vuelva a la atmósfera.
El regreso del Atlantis permitirá «a los militares estadounidenses derribar a este satélite-espía que se degrada a gran velocidad», subrayó Geoff Morrell, portavoz del Pentágono.
El Atlantis debe aterrizar poco después de las ocho de la mañana de hoy (hora de Guatemala).
La operación costará entre 40 y 60 millones de dólares y se apoyará en misiles SM 3 cuyo software ha sido modificado para «reconocer al satélite».
Primero guiado desde la Tierra, el misil se servirá luego de su censor infrarrojo para alcanzar su blanco a cerca de 150 millas náuticas de altitud y a una velocidad de 4 km por segundo, según responsables del Pentágono.
Si el «USS Lake Erie» falla su blanco, que se desplaza a 10 km por segundo, habrá que esperar 24 horas antes de efectuar un nuevo intento por derribarlo.
El secretario de defensa Robert Gates es quien tendrá autoridad para ordenar el disparo.