La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, instó hoy en Nairobi al presidente de Kenia y al líder de la oposición a negociar «un verdadero reparto del poder» para sacar al país de una crisis política que ha dejado más de mil muertos desde diciembre.
Rice, que viajó a Kenia mientras el presidente estadounidense George W. Bush proseguía una gira por otros países africanos, subrayó a su llegada a Nairobi que el país «necesita un acuerdo de gobierno que permita un verdadero reparto de poder y una gran coalición».
Al término de un encuentro con el mediador de la Unión Africana (UA), Kofi Annan, que también defiende la idea una «gran coalición», Rice afirmó que transmitiría al presidente Mwai Kibaki y a su rival Raila Odinga «la importancia de pasar ahora a la última etapa».
«Creo que los progresos logrados hasta aquí muestran que se puede encontrar una solución a la cuestión del gobierno», consideró la jefa de la diplomacia estadounidense.
«Los kenianos esperan más de sus dirigentes, esperan que superen sus diferencias, esperan un gobierno que pueda gobernar de nuevo», agregó.
Desde finales de diciembre, Kenia está sumida en una grave crisis que estalló después de que Odinga impugnase la reelección de Kibaki en las elecciones presidenciales del 27 de diciembre, acusándolo de fraude.
La ola de violencia político-étnica dejó más de mil muertos y unos 300 mil desplazados; los enfrentamientos cesaron hace menos de dos semanas.
«Estados Unidos seguirá siendo un buen amigo de Kenia (…), pero debemos ser buenos amigos de una Kenia estable, que tenga un gobierno legítimo realmente capaz de gobernar a su pueblo», señaló la secretaria de Estado.
Considerado hasta hace unos meses como modelo de estabilidad de una región particularmente agitada, Kenia es uno de los aliados de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo.
Ayer, el gobierno keniano rechazó de nuevo toda injerencia exterior en la solución de la crisis, en una referencia velada a la visita de Rice.
«Exhortamos a nuestros amigos a apoyarnos, a alentarnos, pero no a cometer el error de alguien que apunta una pistola contra la sien de otro y le dice: «esto o nada», porque así no puede funcionar», declaró el ministro keniano de Relaciones Exteriores, Moses Wetangula.
Desde Tanzania, donde continúa su gira africana, Bush aseguró Estados Unidos que no quiere «imponer» una solución a Kenia.
Al anunciar la visita de su secretaria de Estado, Bush dijo el sábado que «lo esencial es que los dirigentes (kenianos) reciban de primera mano un mensaje claro de que Estados Unidos desea el fin de la violencia y un acuerdo para compartir el poder que ayude a ese país a superar sus dificultades».
Annan aseguró que la polémica fue desactivada. «Nadie va a imponer una solución, estamos aquí por solidaridad», dijo el ex secretario general de la ONU en una rueda de prensa conjunta con Rice.
Mañana está previsto que se reanuden las conversaciones entre los representes de Kiwaki y Odinga para buscar una solución negocida a la crisis, bajo la mediación de Annan.
El mediador de la UA había considerado el viernes, tras la suspensión de las conversaciones durante el fin de semana, que estaban «muy cerca» de un pacto global, pero faltaba todavía un acuerdo sobre la composición «de un nuevo gobierno».
Según Annan, este acuerdo de gobierno es necesario para la aplicación de una serie de reformas que recibió la aprobación de ambos bandos.
Estas incluyen una enmienda constitucional, una reestructuración de la comisión electoral, la creación de una comisión «verdad y reconcialición», una reorganización de la polícia, una mejor repartición de las riquezas y la resolución de conflictos sobre la propiedad de la tierra.