El transbordador estadounidense Atlantis se desacopló hoy de la Estación Espacial Internacional para iniciar su viaje de regreso a la Tierra, luego de haber instalado exitosamente el laboratorio europeo Columbus.
Luego de cerrar las escotillas ayer, el piloto Alan Poindexter soltó cuidadosamente las amarras y liberó los fuertes resortes que separaron el Atlantis de la Estación Espacial.
«Alfa, Houston, separación física confirmada», declaró por radio al control de la misión en Houston, Texas, el comandante del transbordador, Stephen Frick.
Una vez que logró la distancia apropiada, el Atlantis encendió sus motores y dio una vuelta en torno a la ISS, de modo que sus baldosas protectoras pudieran ser fotografiadas e inspeccionadas en busca de posibles daños.
Este procedimiento fue introducido luego del desastre del transbordador Colombia, que estalló en 2003 al reingresar a la atmósfera debido a daños en su escudo protector.
De vuelta a casa en el Atlantis viaja el astronauta estadounidense Daniel Tani, un experto en caminatas espaciales y operador de brazos robóticos, quien retorna a la Tierra luego de trabajar en la ISS desde octubre.
Pero el transbordador dejó en la ISS al astronauta francés Leopold Eyharts, un investigador médico e ingeniero del Centro Nacional de Estudios del Espacio de Francia.
Este experto ganó sus galones hace 10 años, al trabajar durante más de 20 días en la ahora desaparecida estación espacial rusa Mir, donde desarrolló experimentos en áreas de medicina, neurociencia, biología, fluidos físicos y tecnología.
Eyharts permanecerá en la Estación Espacial hasta marzo, para poner en pleno funcionamiento el recién instalado laboratorio europeo Columbus, llevado a la ISS por el Atlantis.
«Estamos increíblemente emocionados de verlo bien allá sobre nuestra izquierda, con sus luces encendidas y listo para trabajar», dijo Frick a los reporteros en una conversación final antes de la partida.
Acoplado a la Estación Espacial el 11 de febrero, el laboratorio Columbus es la mayor contribución de Europa al complejo orbital, que había estado largamente reservado a los rusos y estadounidenses.
Columbus, de un costo de 1.300 millones de euros, es un enorme cilindro de siete metros de largo y 4,5 de diámetro, en el que se desarrollarán diversos experimentos, dotando a la ISS de una nueva dimensión y de un perfil más internacional, dijeron funcionarios espaciales estadounidenses.
Durante la permanencia del Atlantis en la estación, los astronautas realizaron tres caminatas espaciales para instalar el laboratorio europeo y prepararlo para trabajos científicos.
Si todo marcha como está planeado, el transbordador aterrizará en el Centro Espacial Kennedy en Florida el miércoles.
El retorno del Atlantis es aguardado ansiosamente por la Marina de Estados Unidos, que planea derribar un satélite espía norteamericano que amenaza con caer a la atmósfera terrestre en algún momento de fines de febrero o comienzos de marzo.
La Marina ha modificado tres misiles SM-3 en sus buques de guerra Aegis, dijeron oficiales. La institución desea interceptar el satélite en un punto justo arriba de la atmósfera para incrementar la posibilidad de que caiga un área no poblada.
Los militares han dado seguridades de que ningún misil será disparado mientras no culmine la misión del Atlantis.
El aterrizaje del Atlantis está previsto para las 3:06 de la mañana (hora de Guatemala) del miércoles en Florida, en el sureste de Estados Unidos, si las condiciones meteorológicas lo permiten.
Stepehn Frick
Comandante del transbordador