Las fuerzas políticas de Serbia se unieron hoy contra la independencia de Kosovo y pidieron serenidad después de que la turba atacara las embajadas de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) por su actitud favorable a la separación de la provincia.
Mientras el presidente pro occidental serbio Boris Tadic viajaba para asistir a una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, el Parlamento se disponía a reunirse en Belgrado para «anular» la declaración de independencia proclamada ayer por la asamblea kosovar.
Tadic recibió anoche al primer ministro nacionalista Vojislav Kostunica, así como con Tomislav Nikolic, del Partido Radical (oposición), la bancada parlamentaria más poderosa, y se pusieron de acuerdo para trabajar juntos para mantener a Kosovo bajo soberanía serbia.
También pidieron «dignidad» a la población, mientras la violencia se desataba en las principales ciudades de Serbia. Manifestantes encolerizados apedrearon las embajadas en Belgrado de Estados Unidos y Eslovenia, que actualmente ocupa la presidencia rotativa de la UE.
Estados Unidos y varios grandes países de la UE alentaron a los líderes de la etnia mayoritaria albanesa de Kosovo a declarar la independencia en forma unilateral, después del estancamiento de las conversaciones sobre su estatuto en la ONU.
Serbia y Rusia, su tradicional aliado eslavo, se opusieron a esta iniciativa.
Poco después de la proclamación de la independencia en Pristina (la capital de Kosovo), los manifestantes en Belgrado enfrentaron durante varias horas a la policía antimotines, causando destrozos.
Grupos encolerizados rompieron las ventanas de dos restaurantes McDonald»s y de la embajada estadounidense, gritando «Kosovo es el corazón de Serbia». La policía antimotines utilizó gases lacrimógenos, balas de goma y cachiporras para dispersarlos.
Al menos 50 personas, incluyendo a 20 policías, fueron heridas.
En la ciudad de Mitrovica (norte de Kosovo), étnicamente dividida entre serbios y albaneses, se lanzaron cuatro granadas hacia los edificios donde se encuentran las misiones de las Naciones Unidas y de la UE, pero sólo una estalló y no se señalaron víctimas, indicó la policía.
En el sur de Serbia, miembros del Servicio de Policía de Kosovo detuvieron a varios cientos de ex reservistas del ejército vestidos con uniformes militares, impidiéndoles que entraran a esa provincia antes de la declaración de independencia.
Hoy se llevarán a cabo nuevas manifestaciones de protesta en esta región de los Balcanes, incluyendo Belgrado, las ciudades kosovares de Mitrovica, Gracanica y Strpce, así como en Banja Luka, la principal ciudad de la entidad bosnia de la República Srpska, administrada por Serbia.
El gobierno de Belgrado y muchos serbios consideran a Kosovo, donde existen decenas de iglesias y monasterios serbios ortodoxos construidos hace varios siglos, como su corazón histórico.
Sus dirigentes afirman que su intento de bloquear la independencia de Kosovo ante el Consejo de Seguridad de la ONU será seguido por medidas diplomáticas aún no precisadas contra los países que reconozcan a la nueva república.
Se han excluido represalia severas, después de que un miembro del gobierno indicara que una medida posible sería llamar para consultas a sus embajadores.
«Serbia ha reaccionado y reaccionará con todos los medios pacíficos, diplomáticos y legales para anular este acto cometido por las instituciones de Kosovo», afirmó Tadic antes de viajar a Nueva York.
Boris Tadic
Presidente serbio