A partir de la semana pasada, iniciamos el período de la Cuaresma, uno de las épocas más pintorescas en Guatemala, debido a que tiene una amplia gama de rituales religiosos, que, por su arraigo, se han convertido en parte fundamental de la cultura guatemalteca.
La Cuaresma y Semana Santa en Guatemala se ha convertido, incluso, en motivo para atraer turistas a nuestro país, lo cual hace que esta época sea alta para las visitas extranjeras.
El detalle no debe pasar inadvertido, pues debe valorarse a la cultura y a las muestras de tradición popular también desde su componente económico. ¿Vende la cultura? Como se observa en esta época, la respuesta debería ser que sí.
Esta época en Guatemala, lejos de las inclinaciones y posturas religiosas, marca profundamente a la cultura del país; las comidas son especiales, el ambiente, los olores, la decoración y hasta la música cambian, lo cual atrae en gran medida a los turistas.
Pocas veces se analiza ello, desde una postura utilitaria, lo cual no es lo ideal, pero de esa forma, tal vez, se puede comprender lo importante de todo ello.
Los guatemaltecos no nos caracterizamos, precisamente, por ser visionarios, sino, al contrario, de sacar «raja» del momento; «pan para hoy, hambre para mañana», es un lema que se nos adapta a la perfección.
Por ello, debemos ser conscientes y cuidar nuestro patrimonio, tanto el natural, histórico, como el intangible. Tener en cuenta que todo ello, incluso la tan despreciada cultura, es motivo de admiración no sólo en Guatemala sino que en otras partes del mundo.
Esto puede servir de inspiración, al menos, para intentar conservar lo bueno de nuestra nación; diariamente, lloramos (o al menos nos tragamos las lágrimas) al leer los periódicos, porque los protagonistas no ofrecen buenas noticias… Lo invitamos hoy a maravillarse de un componente hermoso de esta época en Guatemala: la religiosidad.