Los líderes italianos de centroizquierda, Walter Veltroni, y de derecha, Silvio Berlusconi, iniciaron su campaña electoral de cara a las legislativas de abril prometiendo reducciones fiscales y un aumento del poder adquisitivo.
Tras veinte meses de gobierno de Romano Prodi bajo el signo de la austeridad se redujo el déficit dentro de los límites que exige la Unión Europea, pero al costo de un aumento de la fiscalidad, por lo que se ganó el mote de «gobierno de los impuestos».
Los dos líderes temen ser identificados con esa política en un momento delicado para la población debido al bajo poder de compra del italiano medio, debilitado por los salarios bajos, el aumento de la inflación y la constante presión fiscal.
«En Italia los impuestos son muy elevados, por ello confirmo nuestro compromiso para que se pague menos pero que paguen todos», declaró Veltroni, durante su primera intervención importante en televisión.
Para el líder del Partido Democrático, su amigo Prodi aplicó valientemente rigor y saneamiento, pero ahora es necesario concentrarse en el crecimiento económico del país.
Veltroni iniciará el domingo una gira electoral en bus por toda Italia, durante la cual recorrerá 12 mil kilómetros e intentará convencer a los electores de que «Italia está viva» y que «sí se puede» alcanzar tales metas.
Por su parte, Silvio Berlusconi, que gobernó entre 2000 y 2006, se inspira en sus exitosas campañas precedentes al prometer que no tocará «los bolsillos» de los italianos y que se dedicará a recortar la presión fiscal.
Las primeras medidas económicas anunciadas por los dos candidatos, lejos de constituir un programa, tienen de todos modos objetivos diferentes.
El líder de centro izquierda ofreció recortes fiscales hasta de 2 mil 500 euros para los padres de niños recién nacidos y serias medidas fiscales para las empresas que emplean mujeres.