La información en la política es determinante, por ello existen expertos que se dedican a asesorar, crear o destruir la imagen de los gobiernos, de los líderes políticos, de las empresas y de los grupos y/o sectores de poder.
jfrlguate@yahoo.com
Uno de los errores que indudablemente se cometieron en el gobierno del FRG, presidido por Alfonso Portillo y del cual fui Vicepresidente, fue habernos equivocado y creer en la objetividad de la comunicación, ecuanimidad en la proyección de la imagen; así como en la veracidad con que se transmitiría la información a la población.
Como lo saben los partidos políticos, hay una familia en nuestro país que desde hace más de 20 años ha contratado expertos internacionales y nacionales para hacer estudios que le permiten conocer y utilizar en su provecho las características de los gobiernos que legítimamente ha electo la mayoría de la población; por ello, vemos durante las campañas políticas que patrocinan a uno o varios partidos políticos con el objeto exclusivo de poder manipularlos e influenciarlos si llegan a quedar electos para gobernar.
Prueba de cómo pueden ellos influir es la inversión que han realizado en varios medios de comunicación, inversión que con gusto ampliarían a la televisión y a cualquier medio que estuviera disponible de ser comprado. Saben que como lo comprobó el Ministro de Comunicación del gobierno Nazi, Paúl Joseph Gebbels, que el repetir un hecho no importando que el mismo carezca de verdad, les da una de las mejores armas. Están dispuestos a lavarle el coco a todos los que los leen o escuchan e inclusive a todos los que estudian en los centros docentes que abiertamente patrocinan con sus fundaciones.
Por ello, es tan importante que el nuevo gobierno no se descuide e intensifique la comunicación de la verdad, de lo que ha podido encontrar de abusos e ilegalidades, pero más importante aún es que intensifique su comunicación de cuáles son sus metas, cuáles son los recursos que está utilizando para obtenerlas día a día. TGW, el Diario de Centroamérica perfectamente pueden ser de los medios, enviándolos permanentemente a las escuelas públicas, a las universidades, a los profesionales, a las iglesias, sus sacerdotes y pastores. La pauta debe de utilizarse de manera inteligente y ecuánime, el derecho de aclaración debe de ser permanente y no permitir inexactitudes o mentiras.
Al gobierno entrante -por lo reciente de su inicio- no se le puede acusar ni de corrupto, ni de extremista, ni de inmoral, ni de ilegal, pero los funcionarios de gobierno no pueden pensar que no los señalarán. Lo mejor que puede hacer este gobierno es prepararse para la guerra sin cuartel y para las acusaciones inmorales e infundadas que por chorro van a realizar en su contra, no los pequeños y medianos empresarios sino esa multimillonaria familia que quiere poner -como ya lo hizo en gobiernos anteriores- a los Ministros de Salud, de Educación, Gobernación, Finanzas, al Presidente de la Junta Directiva del IGGS, al Presidente del Banguat, al Superintendente de Bancos, al Superintendente de Administración Tributaria y por supuesto al Fiscal General, etc., etc.; porque como dice Efraín Ríos Montt, «lo que les importa es ser dueños y gobernar toda la finca».