La Comisión Europea denunció el miércoles como «inaceptable» la voluntad de Estados Unidos de negociar separadamente con ciertos países de la Unión Europea un refuerzo del acuerdo de junio de 2007 sobre el intercambio de datos personales de pasajeros aéreos.
«Es inaceptable. Exigimos a Estados Unidos respetar lo que se acordó en junio de 2007», advirtió Jonathan Faull, responsable de la Comisión Europea que participa en las negociaciones con los norteamericanos.
Estados Unidos lanzó negociaciones bilaterales con varios nuevos países miembros de la UE, principalmente del este, para reforzar ese acuerdo a cambio de que beneficien del régimen de exención de visados ya acordado a los países de Europa occidental.
El gobierno de la República Checa, país que adhirió a la UE en 2004, anunció su intención de firmar ese nuevo acuerdo con Estados Unidos el 1 de marzo.
A cambio de obtener la exención de visados (de la que disfrutan los antiguos miembros de la UE con la excepción de Grecia), República Checa aceptaría que los datos requeridos actualmente a pasajeros aéreos que vuelan a Estados Unidos o hacen escala en ese país se amplíen a aquellos vuelos que sobrevuelan territorio norteamericano, por ejemplo la ruta París-México.
Además, Washington negocia con los nuevos Estados miembros acuerdos de readmisión de ciudadanos que residen de manera ilegal en territorio norteamericano.
También pide la presencia de guardias de seguridad armados a bordo de los vuelos con destino a Estados Unidos.
«Estados Unidos pide a ciertos Estados miembros aceptar más (exigencias), lo que no es posible», subrayó Faull.
«No hay que creer que Estados Unidos se limitará a los Estados miembros que hoy necesitan visado. Va a pedir a todos los Estados miembros aceptar nuevos compromisos a cambio de mantener su sistema de exención de visado», agregó.
El acuerdo UE-EEUU de junio de 2007 facilita a las autoridades norteamericanas el acceso a 19 categorías de datos brindados por los pasajeros a las compañías aéreas en el momento de comprar su billete, y que van desde la dirección de la persona hasta su número de teléfono y de tarjeta de crédito.
Los norteamericanos, que exigen esa información por parte de las compañías aéreas desde 2003, obtuvieron el derecho de conservar los datos hasta 15 años, así como también la posibilidad de que el Departamento de Seguridad Interior (DHS) pueda transmitirlos fácilmente a las diferentes agencias de seguridad que luchan contra el terrorismo y el crimen organizado, como el FBI.
Al cabo de siete años de almacenamiento esos datos quedarán «dormidos», es decir, sólo serán accesibles durante ocho años adicionales a un alto responsable del DHS.