Derecha española busca seducir al electorado popular


Mariano Rajoy, candidato por el PP a la Presidencia de España.

La derecha española, ligeramente por detrás de los socialistas en el poder a menos de un mes de las elecciones legislativas del 9 de marzo, ha endurecido su discurso sobre inmigración y seguridad con la esperanza de seducir al electorado popular.


La inmigración y la inseguridad «son dos temas que pueden crear problemas al Gobierno, mucho más que el terrorismo, incluso que la crisis económica» puesto que «son temas que van directo al corazón del voto popular», reserva tradicional del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), considera Fermí­n Bouza, sociólogo y especialista en opinión pública.

Estas afirmaciones profundizan en el análisis del diario de centro-izquierda El Paí­s, para el que el «populismo» ha entrado en campaña con un Partido Popular (PP, derecha) convencido del fin de la «excepción española», donde la inmigración y la seguridad estaban fueran de los debates al contrario de lo que ocurre en el resto de Europa.

El lí­der del PP, Mariano Rajoy, anunció la semana pasada que en caso de victoria el 9 de marzo, su gobierno harí­a firmar a los inmigrantes extra-comunitarios un contrato mediante el cual se comprometerí­an a «respectar las leyes y costumbres de los españoles» y a «aprender el idioma».

Rajoy aseguró que los extranjeros que llegaran a España serí­an devueltos a su paí­s si no encontraban trabajo en un plazo determinado.

Insistió en que no procederí­a a ninguna regularización masiva de extranjeros como habí­a hecho en 2005 su rival socialista, el jefe del gobierno José Luis Rodrí­guez Zapatero, al regularizar a unos 600.000 trabajadores sin papeles.

Esta semana, Rajoy se lanzó al tema de la seguridad, hablando de «fiasco» del ejecutivo socialista y proponiendo un plan de prevención de la delincuencia juvenil con la rebaja de la edad penal de los 14 a los 12 años.

La proposición que se completa con un endurecimiento de las penas para los jóvenes delincuentes ha suscitado las crí­ticas de los expertos en delincuencia juvenil.

«Se ha transmitido a España que hay un sentimiento de impunidad muy grande, pero no lo hay. En España se han multiplicado por ocho los centros de menores y están llenos», dijo Javier Urra, ex defensor del menor de la Comunidad de Madrid.

«Quiero ocuparme de las cosas que realmente importan» a los españoles, decí­a a finales de enero Rajoy, antes de proponer un programa económico muy sensible con las clases populares, con la supresión del impuesto sobre la renta para los que ganen menos de 16.000 euros al año.

El discurso recuerda la campaña de Nicolas Sarkozy en las presidenciales francesas de 2007. Rajoy «intenta seguir la estela de Sarkozy, la de un populismo rentable porque esos temas son rentables», considera Bouza.

«La estrategia del PP en esta precampaña electoral es coger el toro por los cuernos respecto a los temas que preocupan más a los ciudadanos», comenta, por su parte, el diario conservador ABC.

Un sondeo publicado el domingo por el diario El Paí­s destaca la popularidad de las propuestas del PP en materia de inmigración: 84% de los encuestados aprueban el «contrato de integración» para los inmigrantes y un 56% consideran «positiva» o «muy positiva» la idea de que los trabajadores extranjeros deben respetar las costumbres españolas.

No obstante, «entre apoyar un argumento y dar el voto, hay un salto importante. Todaví­a este electorado no ha mostrado un apoyo electoral claro» en favor de la derecha, relativiza Bouza.

A pesar de ello, dos encuestas publicadas el domingo en El Paí­s y ABC muestran una reducción de la brecha entre la izquierda y la derecha. Y la experiencia de las últimas municipales de mayo de 2007 en las que la derecha ganó por una í­nfima ventaja, especialmente en el «cinturón rojo» de los alrededores de Madrid, incita a la prudencia.