Fue hace pocos días que uno de los periódicos matutinos publicó la noticia de dos jugadores italianos de fútbol que tras la anotación de un gol, lo celebraron con suma euforia y se dieron un beso en la boca. No tengo a la mano ese diario pero más de alguno de ustedes lo habrá leído.
Como es natural no se hicieron esperar las críticas del público y la prensa, a lo cual uno de los besuqueadores replicó que no tenía nada de censurable que entre un par de muy buenos amigos que tenían un motivo común para celebrar, lo hubieran hecho dándose un beso en los labios.
Hace muchos siglos, ya era costumbre el beso entre los hombres, pero, creo que no se acostumbraba que los besos fueran en los labios, y por ello podría asegurar que el saludo traidor de Judas para Jesús fue el acostumbrado beso en la mejilla. Aún cuando esa costumbre prevaleció y ha prevalecido entre los europeos y los musulmanes, para nosotros, los latinoamericanos, era algo extraño y no lo veíamos con buenos ojos.
Sin embargo cuando la tele nos pasa escenas de algún encuentro entre diplomáticos gobernantes árabes que al encontrarse se besan en ambas mejillas, no se les descalifica, pero no acostumbran besarse en la boca.
El beso en los labios es algo que siempre se ha visto y actualmente lo vemos como manifestación de amor entre varón y mujer, ya sean novios o esposos.
Es cierto que entre los anglosajones ese beso bucal es de mucha mayor frecuencia entre simples amigo y amiga que en Latinoamérica, en donde no fue sino hasta unas pocas décadas que se inició la que ahora es costumbre, de saludar a las amigas con un beso en la mejilla. En mi tiempo de adolescente, ese era un atrevimiento que merecía una sonora cachetada.
Bueno… los tiempos van cambiando y hemos vuelto a las costumbres de hace milenios del beso en la mejilla entre los varones y que ahora es frecuente entre futbolistas. Pero? sucede que ese beso con que celebraron los futbolistas italianos fue criticado por habérselo dado en la boca.
Uno piensa en la trascendencia que este ejemplo puede tener dentro de nuestros jóvenes especialmente los futbolistas y que dentro de algunos años ya contemplemos prolongadas manifestaciones labiales de cariño entre los jóvenes que celebren haber metido un gol.
Me imagino que la mundialista FIFA o que la europea UEFA no tardará en emitir un comunicado al respecto. Aquí en Guatemala y adelantándonos a ese tipo de extraños acontecimientos, sería encomiable que el Ministerio de Cultura y Deportes o la Confederación Deportiva Autónoma prohibiera las excesivas celebraciones entre los futbolistas. No vaya a ser que para la próxima revancha, cuando los chapines le ganen a Argentina contemplemos a nuestro líder goleador el Pin Plata besuqueándose en la boca con el nuevo entrenador, el Primitivo Maradiaga.