Medalla Pushkin a Irina Darlée


Grecia Aguilera

El 2007 fue declarado «Año del Idioma Ruso», según decreto firmado por el presidente de Rusia Vladimir Putin. Una de las más importantes actividades fue la entrega de la Medalla Alexander Pushkin a un grupo de personalidades alrededor del mundo, entre las que se encuentra la reconocida escritora, promotora cultural, columnista del matutino Prensa Libre, Irina Darlée, a quien se le otorgó dicho reconocimiento por su interés constante en la enseñanza de la cultura y el idioma ruso. En un acto muy especial, realizado en la residencia de la homenajeada, el embajador de Rusia en Guatemala, Nikolai Wladimir, hizo entrega a Irina Darlée de la Medalla Pushkin. Las personas que tenemos el privilegio de contar con su amistad nos sentimos muy felices de este acontecimiento que es un orgullo para nuestro paí­s, siendo Irina desde hace muchos años, una mujer que ha realizado una gran labor por las artes en Guatemala. La valiosa presea lleva el nombre de Alexander Pushkin por ser uno de los más grandes poetas rusos. Pushkin nació en la ciudad de Moscú, el 6 de junio de 1799 y murió a causa de un duelo en San Petersburgo el 10 de febrero de 1837. La primera obra que escribió en 1820 fue el poema épico «Ruslan y Ludmila». El dí­a de su boda Ludmila es raptada por un jorobado que nunca obtiene el amor de ésta. Ruslan con la ayuda de un mago llega al reino del secuestrador en donde luego de pasar aventuras complicadas, sostenidas con espí­ritus y caballeros en una violenta batalla, termina por enfrentar al jorobado y recuperar a su esposa. La ópera que lleva el mismo nombre que el poema la compuso Mijaí­l Glinka. Otro de sus poemas más perfectos es «El Jinete de Bronce», donde aquí­ enaltece a la ciudad de San Petersburgo y a su fundador, Pedro el Grande quien es «El Jinete de Bronce», monumento que se yergue en el centro de esa ciudad. «La Rusalka» o «La Ondina» es un poema dramático y «Zar Saltan» es un cuento en verso, en el cual el autor, describe de esta forma las pasiones y defectos de los seres humanos como envidia, odio y celos; al desenmarañarse la historia surgen los buenos sentimientos y el perdón a los intrigantes. Pushkin, desde sus inicios demostró ante el público su maestrí­a para utilizar el lenguaje y la facilidad que poseí­a para los versos. En el año de 1830 para liberarse del cólera viajó al campo, escribiéndole a la naturaleza: «Â¡Oh cielo apacible!/ el aire es tibio y sereno/ laureles y limoneros/ embalsaman la noche/ una luna clara/ brilla en la profunda/ y azulada oscuridad». Fue alumno de los grandes maestros de la literatura, como Lord Byron, William Shakespeare, Moliere y Voltaire, quienes quedaban impresionados ante la capacidad que poseí­a para crear constantemente. León Tolstoi escribió: «En Pushkin no se siente el verso; a pesar que haya en él rimas y metros, se siente que lo que dice no se podí­a decir de otro modo». Sus obras controversiales hicieron que el Zar Alejandro I lo desterrara, regresando más tarde a Moscú bajo la protección del Zar Nicolás I. Cuando viaja al Cáucaso dejando a su novia Natalia Goncharova y con quien más tarde contrae matrimonio, escribió: «Estoy triste/ estoy alegre/ clara es mi tristeza/ mi tristeza está plena de ti/ de ti sola…» Al recordar a sus muertos escribe: «Dos sombras encantadoras/ dos ángeles/ que antaño me concedió el destino/ ambas me hablan en una lengua muerta/ de los misterios/ de la eternidad y de la tumba». El soneto «Al poeta» es una oración para el mismo: «poeta/ no hagas caso alguno del amor de las gentes/ tú eres rey/ vive solo./ Sigue el libre camino/ por donde la fe/ empuja tu espí­ritu independiente/ madurando los frutos/ de tus entrañables quimeras/ sin pedir recompensa/ por tus nobles hazañas».