Los ministros de Defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) abrieron hoy en Vilna una reunión centrada en el reparto de los esfuerzos en la guerra contra los talibanes en Afganistán, en una atmósfera de disputa entre Estados Unidos y Alemania.
El ministro alemán de Defensa, Franz Josef Jung, manifestó de entrada la intención de resistir a las presiones renovadas de su homólogo norteamericano, Robert Gates, para que Alemania envíe soldados a combatir al sur de Afganistán.
«Estimo que nuestra contribución es excelente», dijo Jung a la prensa al llegar a Vilna, recordando que Alemania tiene 3 mil 200 soldados estacionados en el norte de Afganistán, lo que lo convierte en el tercer contingente después de Estados Unidos (15 mil hombres) y el Reino Unido (7 mil).
Escudándose en el mandato limitado que otorgó el Parlamento alemán para la misión, Jung había indicado ayer que no aceptaría el pedido formulado por la OTAN para enviar tropas al sur, bastión histórico de los talibanes.
Según los sondeos, la opinión pública alemana es hostil a una participación de las fuerzas germanas en combates.
De su lado, el ministro canadiense Peter MacKay confirmó que su país no podría mantener su contingente de 2 mil 500 efectivos en la provincia de Kandahar (sur) después de principios de 2009 si no recibían un refuerzo de mil soldados.
Según el ministro danés Soren Gade, ningún país adoptó compromisos firmes.
Francia podría aumentar su presencia en Afganistán, pero la respuesta sólo será dada por el presidente Nicolas Sarkozy durante la cumbre de la OTAN del 2 al 4 de abril en Bucarest, según un diplomático.
Estados Unidos insiste desde hace un año y medio para obtener un compromiso mayor de países como Alemania, Francia, España e Italia con sus aliados europeos -principalmente Reino Unido, Holanda y Canadá- que combaten a diario a las milicias fundamentalistas islámicas.
Ayer, en vísperas de esta reunión informal de dos días en Vilna, su secretario de Defensa, Robert Gates, había marcado el tono del debate durante una audiencia ante congresistas estadounidenses en Washington, en la que hizo duras críticas, aunque sin citar países.
«Me preocupa que haya una alianza de dos velocidades, en la que algunos aliados están dispuestos a pelear y morir para proteger la seguridad de los pueblos, y otros no lo están. Creo que si esto perdura, o incluso empeora, ensombrecerá el futuro de la alianza», dijo Gates, quien la semana pasada envió una carta a sus 25 homólogos de la Alianza Atlántica para pedirles el envío de soldados a las zonas de combate.
Anfitrión de la reunión, el ministro lituano Juozas Olekas, cuyo país también despliega fuerzas especiales en el sur, dijo esperar que «más países se unan» a los contingentes de la OTAN en esa zona, que es «la más peligrosa».
Con una sincronización perfecta, los jefes de la diplomacia norteamericana y británica, Condoleezza Rice y David Miliband, respectivamente, efectuaron hoy una visita sorpresa a la base área aliada de Kandahar.
La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN cuenta con 43 mil soldados de 39 países.
El año 2007 fue el más violento desde que los talibanes fueron expulsados del poder a finales de 2001 por la coalición internacional encabezada por Estados Unidos debido a su apoyo a la red islamista Al Qaida.
Más de 6 mil personas murieron el año pasado, entre ellas cientos de civiles y 218 soldados extranjeros.