Aliados de la OTAN está bajo presión


Robert Gates (C), secretario de Defensa de Estados Unidos, conversa con su contraparte británica Des Browne (I), durante la reunión de la OTAN.

La secretaria de Estado norteamericana y el ministro británico de Relaciones Exteriores realizaron hoy una inesperada visita a Afganistán, acentuando la presión sobre sus aliados de la OTAN, reunidos en Lituania, para que enví­en refuerzos.


Tras una breve etapa en Kabul, Condoleezza Rice y David Miliband viajaron a la base aérea de Kandahar, en el sur de Afganistán, en plena zona de insurrección de los talibanes.

«Lo lógico es salir de Kabul» para ir a la zona donde las fuerzas de la OTAN luchan activamente contra los movimientos insurgentes afines a Al Qaida, afirmó Rice.

En el avión que los llevaba de Londres a Kabul, los cancilleres de los dos paí­ses con mayor presencia militar en Afganistán volvieron a hacer hincapié en la idea de que sus aliados deberí­an contribuir con más soldados a la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN.

«Francamente, espero que haya más contribuciones en términos de tropas y también es necesaria una mayor contribución de Afganistán en los efectivos», declaró Rice.

El gobierno alemán se negó recientemente a enviar a sus tropas al sur de Afganistán, donde se concentra esencialmente la lucha contra los talibanes, y Canadá amenazó con retirar las suyas el año próximo si no se enví­a un refuerzo de mil soldados y material de apoyo para respaldar a sus 2.500 hombres.

Algunos paí­ses pidieron un mejor reparto de las tropas en el terreno, ya que las fuerzas de Gran Bretaña, Canadá, Holanda y Estados Unidos están desplegadas en las zonas más peligrosas, mientras otros miembros se niegan a moverse del norte y el centro de Afganistán, más seguros.

España contribuye a la ISAF con unos 760 efectivos, apostados en su mayorí­a en Herat, en el oeste del paí­s.

La ISAF reclamó por lo menos 7 mil 500 soldados adicionales. Washington anunció el enví­o en abril de 3 mil 200 marines y el secretario de Defensa Robert Gates presiona a otros paí­ses miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para que contribuyan con más tropas.

Durante una reunión informal de dos dí­as en Vilna, Lituania, Gates debí­a discutir con los otros ministros de Defensa de la OTAN su apoyo al gobierno de Kabul frente a la insurrección de los extremistas islamistas, que se intensifica desde el año pasado.

Estados Unidos tiene a 26 mil hombres en Afganistán, 15 mil de ellos en el marco de la ISAF, y el resto en la coalición internacional de la Operación Enduring Freedom (Libertad Duradera). Gran Bretaña tiene 7 mil 700 soldados en Afganistán.

En total, la ISAF cuenta con 43 mil soldados de 39 paí­ses y la Operación Libertad Duradera con unos 20 mil.

«Lo que necesitamos no es un número aplastante de soldados sino más bien una contribución proporcional al esfuerzo que la OTAN puede y debe hacer», subrayó Rice.

El año 2007 fue el más violento desde que los talibanes fueron expulsados del poder a finales de 2001 por la coalición internacional encabezada por Estados Unidos debido a su apoyo a la red islamista Al Qaida.

Más de 6 mil personas murieron el año pasado, entre ellas cientos de civiles y 218 soldados extranjeros.

La multiplicación de atentados suicidas y otras explosiones, al mismo tiempo de un aumento del 34% en la producción de opio que financia a los talibanes, alarmaron a las opiniones públicas en Europa y Canadá, que presionan a sus gobiernos para que retiren a los soldados.

Para el gobierno afgano, una retirada de las tropas extranjeras serí­a «un error catastrófico», declaró el portavoz de la presidencia, Homayun Hamidzada, que sin embargo afirmó confiar en el mantenimiento de la misión de la ISAF.

Miliband consideró que los esfuerzos internacionales para estabilizar Afganistán entran en una «nueva fase», que combina las operaciones militares con otras acciones, de ámbito polí­tico y de desarrollo.