No estoy diciendo «cheese» (queso en inglés) para que sonría para la foto como es costumbre. Estoy dándole el nombre de la nueva forma de presentar una droga barata para ser vendida a los jóvenes que están buscando una nueva aventura a bajo costo. «Cheese» es la mezcla de «Black tar heroin» producida en México y Tylenol P.M. y cuesta únicamente $2.00 (dos dólares de Estados Unidos) por carga.
Varios jóvenes en Estados Unidos han muerto después de usar «cheese» la primera vez y si sobreviven es muy probable que queden adictos por el resto de su vida. ¿Será que la economía de mercado va a arreglar esta oferta proveyendo más disponibilidad? El argumento de mucha gente es dejar libre la venta de las drogas y de esa manera dicen, no habrá quien la compre porque es legal. No hay que ser ingenuo, por $2.00 (15.40 al día de hoy), su hijo puede morir por la presión de grupo, por una equivocación, por una aventura o porque por tomar una copa de más, pierde el juicio y otro lo reta a ser macho o ser uno más del grupo.
Realmente es triste ver a jóvenes caer en la trampa de unas cuantas personas que los usan como «clientes» de sus negocios legales o no; el resultado es el mismo, una sociedad llena de seres humanos sin «balance» físico, mental, moral y personalmente perdidos para el resto de la que será una corta vida porque muchos de ellos mueren a temprana edad.
La economía, además de meterse en esos asuntos tan importantes en la vida de un adolescente y su crecimiento sano y adecuado, también se está metiendo en todo el proceso de la educación. La educación inicialmente está a cargo de los padres de familia. Se ha usado constantemente la frase: «La familia es la base de la sociedad». Qué bueno fuera que todas las parejas antes de criar un ser humano, supieran todas las obligaciones, sufrimientos y necesidades que los niños tendrán y que ellos -padres- tienen que atender. Ojalá que las parejas fueran «ex alumnos» de la Escuela del Mundo para Padres de Familia. Así, todas estarían en posición de ser los «primeros maestros» de sus hijos. Esto es una idea utópica, ¿verdad? Sin embargo, la realidad es que los padres de familia de esta sociedad guatemalteca tienen la oportunidad de conocer los peligros reales que hoy día amenazan a sus hijos. Los padres de familia deben saber cinco cosas de sus hijos: 1. ¿Dónde está mi hijo? 2. ¿Con quién está mi hijo? 3. ¿Cuánto dinero tiene mi hijo? 4. ¿A qué hora está en casa después de una salida? Eso significa quedarse despierto para darle un beso cuando llegue y recostarse a su lado (él o ella) para hablar de su salida, ¿cómo le fue? Y 5. ¿En qué carro va cuando sale y quién maneja?
Lo anterior requiere que los padres de familia dediquen tiempo a sus hijos y se den el tiempo necesario para entablar una buena comunicación con ellos y no solamente pensar en cómo hacer más capital para comprar algo de última moda o para darle más cosas materiales a los hijos. Hace unos años elaboré lo que llamé «Curva sociológica» en la que indico que la atención a los niños en los primeros años de edad y hasta, digamos 11 años, quinto grado de Primaria, es notoriamente alta; sin embargo, al entrar el joven a sexto grado o primer curso, los padres de familia, en muchos casos, dicen que «como ya son grandes tienen que ver como es la vida» y en ese momento hay una tendencia de bajar la atención y perder la comunicación entre padres e hijos. La Curva Sociológica va en picada. Hace alrededor de nueve o diez años, unos padres de familia me pidieron hacer algo para que sus hijos al salir de noche, no fumaran ni bebieran licor. ¿Es mi trabajo como maestro o es el de ellos como padres de familia, saber hacer algo en relación a este tema? ¿Quién da el ejemplo y quién controla el tiempo libre de los hijos?
A aquellos padres ingenuos y que no quieren ver los riesgos, les pregunto ¿Qué prefieren, el uso del «cheese» por los jóvenes como una aventura de adolescencia o entablar una buena comunicación y relación con sus hijos como están obligados por ser padres de familia?
Liberar la venta de la droga no es opción viable. Hay que conocer a la juventud y dolores del crecimiento. Tenga cuidado, por menos de Q20.00 (veinte quetzales), su hijo puede morir.