Como ocurre con la diputada Nineth Montenegro, dirigente de Encuentro por Guatemala, cuando con frecuencia denuncia irregularidades constantes en el manejo del presupuesto del Ministerio de la Defensa Nacional, algo similar sucede con la también congresista Roxana Baldetti, del Partido Patriota, en cuanto a que se podrá disentir con ellas respecto a sus posiciones ideológicas; pero se reconoce el valor cívico y personal de ambas, en lo que atañe a su coraje para revelar anomalías en la administración de los recursos del Estado.
eduardo@villatoro.com
Ahora es la parlamentaria del PP la que ha precisado algunos aspectos del escándalo que ha sacudido a funcionarios del gobierno anterior, en lo que concierne a supuestos o reales hechos de corrupción en los trabajos de remodelación del aeropuerto internacional La Aurora, como el caso de una empresa dedicada a consultorías de contabilidad, que fue contratada para realizar trabajos en la reconstrucción de ese aeródromo.
Aparentemente, habituado a recibir instrucciones de organismos internacionales y hasta de personeros de líneas aéreas, el director de Aeronáutica Civil, señor José Manuel Moreno, ante un serio planteamiento de la diputada Baldetti, en el sentido de que el contrato original de la construcción de la terminal aérea establecía que solamente se realizarían trabajos correspondientes a la primera fase, por valor de 40 millones de dólares (de los EE.UU), el funcionario explicó que se reorientaron los trabajos con base a los requerimientos de compañías aéreas, ante lo cual la legisladora replicó con la dignidad que han dejado en el olvido muchos servidores públicos, que esas empresas no gobiernan Guatemala, sino que es una responsabilidad que le corresponde al Estado guatemalteco; de lo contrario, cualquier extranjero podrá decidir lo que se debe o no hacer en los asuntos nacionales, lo que convertiría al país en una simple colonia, pero debidamente declarada.
Sin embargo, la conducta del señor Moreno da lugar a pensar que a él la legislación de Guatemala le importa un comino, porque ni siquiera tuvo la cortesía de recibir en su despacho al titular de la Contraloría General de Cuentas de la Nación, bajo el argumento que su visita no se había anunciado con antelación. Si eso ocurre con el jefe de la institución encargada de fiscalizar el correcto manejo de los recursos estatales, ya se puede uno imaginar los tropiezos que han encontrado los miembros de la delegación permanente de la misma Contraloría en el aeropuerto La Aurora, sobre todo durante el gobierno del presidente í“scar Berger.
Corresponde al Contralor General tragarse su decoro agraviado por el Director de Aeronáutica Civil, o adoptar las medidas que considere pertinentes, porque no fue al señor Carlos Mencos al que se le trató con desprecio, sino a un funcionario que, por su misma categoría, merece la consideración del cargo que ostenta; aunque posteriormente el señor Moreno se tuvo que tragar su orgullo porque se vio obligado a llegar al despacho de titular de la Contraloría de Cuentas, a ofrecer explicaciones al funcionario afrentado.
Como lo dio a conocer en un detallado reportaje Karen Cardona (La Hora del vienes 1 de febrero), desde hace dos años el gobierno del presidente í“scar Berger efectuó millonarias transferencias, para financiar los trabajos de remodelación de La Aurora, de manera que sólo en 2005 se trasladaron Q99 millones, el año siguiente Q473 millones y el año anterior Q285 millones. Ese dinero provino de distintas secretarías y ministerios de Estado, incluyendo la cartera de Educación, bajo la complacencia de la ministra Carmen de Aceña, perjudicando la deteriorada labor educativa del país y menoscabando otros proyectos relacionados con la alimentación de habitantes y la infraestructura de municipios afectados por la pobreza extrema.
El director de Aeronáutica Civil no ha podido esclarecer otros señalamientos de la diputada Baldetti, como el caso de la contratación de tres empresas de dudosa reputación, incluyendo una denominada Sermasa, fundada específicamente para beneficiarse con los trabajos de remodelación del aeropuerto.
Nos encontramos, pues, ante circunstancias similares a las de hace 4 años, cuando el gobierno del presidente Berger comenzó a divulgar actos de corrupción de la administración del presidente Portillo, con la única diferencia que ahora los señalamientos son contra funcionarios de un gobierno empresarial, incapaz de mancharse las manos de dinero mal habido.
Pero las evidencias apuntan hacia otro rumbo, no sólo en lo que se refiere a las anomalías en la ampliación del aeropuerto, sino al sospechoso despilfarro del Ministerio de Comunicaciones, cuyos montos son millonarios y vienen a afectar nuevamente ya no sólo al Estado sino a la población guatemalteca, que espera que así como se persiguió a altos y medianos funcionarios del gobierno portillista, esta vez también se tenga la misma voluntad política de acusar y llevar ante los tribunales de justicia, a quienes se enriquecieron durante el régimen de Berger.
(El ingeniero Romualdo Haéreo le pregunta a un albañil que trabaja en la remodelación del aeropuerto: -¿Por qué hiciste esas ventanas redondas, si no estaban diseñadas así en los planos? El obrero responde: .-Es para que pueda entrar el Sol, pué).