«Le jugamos la vuelta», decía entre risas un grupo de diputados distritales de la UNE que ya no se esmera en ocultar su descontento con las directrices del presidente Colom. La discusión de los tan ansiados préstamos es una vez más la excusa ideal para que el pleno del Congreso se dé cuenta de la marcada división en el partido oficial.
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En el transcurso de la mañana, en la sesión, a través de una moción privilegiada promovida por el uneísta y presidente del Congreso, Eduardo Meyer, junto a su correligionario Nery Samayoa, se intentó entrar a conocer dos préstamos con un monto total de 100 millones de dólares. La propuesta contaba con el apoyo del FRG, Unionistas, Gana, URNG, UCN y Encuentro por Guatemala, pero al momento de la votación, Mario Taracena pidió la palabra y argumentó que la moción no estaba firmada por él y eso viola la institucionalidad de UNE porque al ser él jefe de bancada, era preciso que su nombre figurara.
Mariano Rayo, del partido Unionista, visiblemente molesto por la interferencia de los problemas de una bancada en el trabajo legislativo dijo: «Son cosas que no entendemos aquí en el pleno, hay una desorientación total en la bancada oficialista. Nos solicitaron el apoyo hoy en la mañana, se los concedimos y al final ellos mismos lo retiran. Ellos solicitaro ambos puntos, lo solicitó Eduardo Meyer como presidente del Congreso y consideramos que era oportuno».
Gudy Rivera, del Partido Patriota, también intervino en la polémica surgida por la moción privilegiada y señaló que hay «una mano peluda» cuyo objetivo es engañarlos, pues el tablero electrónico fue apagado y no confían en el número de diputados presentes al momento de la votación.