Bajos í­ndices de ataques cardí­acos


España, Portugal, Francia e Italia poseen los í­ndices más bajos de mortalidad por ataques cardio-vasculares en Europa, mucho más frecuentes en varios paí­ses del norte y el este del continente, según un estudio médico publicado hoy.


Importantes disparidades nacionales y regionales subsisten en Europa en términos de mortalidad cardio-vascular ya que varios paí­ses de Europa del norte y del este registran tasas entre siete y 14 veces más elevadas que otros.

«Estas últimas cifras muestran un esquema en evolución», recalca Jacqueline Mí¼ller-Nordhorn, del Instituto de medicina social de Berlí­n.

Los investigadores, cuyos trabajos han sido publicados en la revista de la Sociedad Europea de Cardiologí­a (European Heart Journal), han analizado los decesos causados en el año 2000 por las enfermedades cardí­acas con isquemia (angina de pecho, infartos) y accidentes vasculares cerebrales en una población de edades comprendidas entre los 45 y los 74 años.

La mortalidad por ataque cardí­aco es más elevada en los paí­ses de Europa central y del este. España, Portugal, Italia y Francia tienen los í­ndices más bajos. Importantes disparidades regionales han sido comprobadas en Alemania, en el Reino Unido y en Polonia.

La mortalidad por ataque cerebral muestra un esquema diferente, siendo más reducida en el centro de Europa occidental, con las tasas más bajas en España, Suiza, Francia y Noruega.

Los í­ndices más elevados son observados en los paí­ses de Europa central y del este, pero también en los paí­ses mediterráneos, incluyendo Grecia y Portugal y en algunas regiones de España y de Italia.

España, Italia, Portugal y el Reino Unido conocen variaciones regionales «considerables».

Un cierto número de factores de riesgo puede explicar estas disparidades, señalan los investigadores: variables socio-económicas (ingresos, profesiones), factores psico-sociales (estrés, depresión), factores de riesgo «clásicos» (hipertensión, colesterol, obesidad), modos de vida (actividad fí­sica, alimentación, tabaquismo), factores medioambientales o médicos.

La doctora Mí¼ller-Nordhorn ha observado que la mortalidad cardio-vascular ha estado en baja continua en las últimas décadas en la mayorí­a de los paí­ses de Europa occidental.

«Parece que los paí­ses de Europa occidental, clasificados anteriormente de alto riesgo, poseen ahora tasas de mortalidad comparables a las de los paí­ses de bajo riesgo en la época de los estudios realizados en los años 80 y 90», señala, preocupándose por las consecuenias de las malas clasificaciones, en términos de atención médica y prevención.

«Serí­a más adecuado, por ejemplo, clasificar los paí­ses de Europa occidental como de riesgo bajo y los de Europa central y del Este de alto riesgo», considera.