El gobierno francés, que multiplica sus gestos de apoyo al presidente chadiano Idriss Deby, envió hoy a Yamena a su ministro de Defensa Hervé Morin y lanzó una nueva advertencia a los rebeldes, quienes afirmaron que esto no los «disuade» de retomar la ofensiva.
A nivel militar, la situación en torno a Yamena parece cada día más clara para el ejército nacional chadiano.
La alianza insurgente que partió el 28 de enero de Sudán para atacar a la capital, después de afirmar en los últimos días que se encontraba en las puertas de la ciudad, dijo hoy que se había «retirado un poco», a «unos 70 km» de Yamena.
No obstante persisten varias incógnitas, según un observador de las operaciones militares. Por un lado, los guerrilleros llegaron el sábado con unas 300 camionetas, y sólo una pequeña parte fue destruida en los combates. ¿»Dónde están las otras?», se preguntó el analista.
Por otra parte, una columna rebelde fue detectada a 200 km de la frontera sudanesa avanzando dirección hacia Yamena, según una fuente militar. Aunque todavía debe recorrer 600 km, este observador considera que puede llevar combustible y municiones a los atacantes.
El canciller francés, Bernard Kouchner, señaló que había entre 100 y 200 vehículos rebeldes al este de Yamena.
Kouchner apuntó que la adopción el lunes de una declaración del Consejo de Seguridad de la ONU, de apoyo al gobierno del presidente Idriss Deby, abre el camino a una eventual intervención francesa para proteger a las autoridades legales del país.
El martes, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, había prometido que su país cumpliría «con su deber» en Chad si fuese necesario.
El «deber» de Francia «sería proteger, quizás ahora en forma más decisiva si fuese necesario, al gobierno legal», precisó hoy Bernard Kouchner.
Su homólogo de Defensa, Hervé Morin, llegó hoy de mañana a Yamena en una visita sorpresa de unas cinco horas durante la cual, según un portavoz militar francés, se reunirá con Deby.
Los insurgentes lanzaron «una advertencia» a Francia «contra cualquier intervención directa»; incluso en ese caso, eso «no nos disuadiría» de volver a la ofensiva, afirmaron.
Después de acusar a Sudán, tradicional mentor de los rebeldes en los últimos años, de apoyar la ofensiva, el primer ministro chadiano, Delwa Kassire Coumakoye, acusó al líder libio Muammar Kadafi de «haber contribuido a armar a esa gente». «Ellos fueron armados por Sudán y apoyados por Libia», declaró.
En algunos barrios de Yamena, donde hoy reinaba la calma por tercera jornada consecutiva, cierta animación comercial comenzaba a observarse en las calles, pero las tiendas seguían cerradas.
Fuera del centro de la capital, vehículos calcinados, destruidos o volcados en medio, rodeados de cadáveres carbonizados o en estado de avanzada descomposición, eran testimonio de los violentos combates del fin de semana.
La Cruz Roja chadiana comenzó a retirar los cuerpos, pero por ahora sólo pudo sacar 27 y continuaba su tarea hoy, de acuerdo con una fuente militar.
Los combates también dejaron al menos mil heridos y ocasionaron un éxodo de 20 mil a 30 mil personas hacia el vecino Camerún. El general Mahamat Ali Abdalá, comandante de las operaciones militares del lado gubernamental, llamó a los exiliados a regresar a Yamena.