Gobierno y poderes


En 1944 cuando se produce la revolución de octubre que impidió el que se entronizara como Presidente Federico Ponce Vaides, la sociedad guatemalteca prácticamente carecí­a de grupos ocultos de poder.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

A partir de la elección en 1945 del presidente Juan José Arévalo Bermejo, los incipientes partidos polí­ticos empezaron a recibir corrientes y opiniones que fueron trazando las tendencias polí­ticas de ese momento, tendencias que en cierta forma se miraban representadas por los liderazgos del coronel Francisco Javier Arana, el mayor Jacobo Arbenz Guzmán, el presidente Juan José Arévalo y en menor grado por jóvenes lí­deres como Jorge Toriello y Mario Méndez.

El asesinato del coronel Arana polarizó el ambiente polí­tico, el cual se complicó al quedar como presidente, Arbenz Guzmán. Es en éste perí­odo cuando se inicia la gestación de corrientes polí­ticas y económicas que aún hoy perduran y se evidencia la influencia e intervención, tanto de las empresas internacionales como del gobierno de Estados Unidos, hechos que la historia nos señala y comprueba donde estos poderes ocultos intervinieron como lo expresa el presidente Arévalo en su interesante libro: «El tiburón y las sardinas».

Independiente de qué gobierno sea el que la mayorí­a de la población elija hoy, en la actualidad las fuerzas o poderes ocultos son predominantemente la cúpula económica, especialmente dos familias con sus extensiones, inversiones o propiedades en los principales medios de comunicación escritos, incluyendo su influencia de pauta en radio y televisión; continúan también siéndolo el gobierno «amigo» de los Estados Unidos, al cual ocasionalmente se agregan movimientos coyunturales de tipo sindical, étnico o profesional.

En enero observamos ya el inicio de las presiones, de las acciones crí­ticas de ablandamiento que le empiezan a disparar al nuevo gobierno, al Presidente, a su señora y a algunos miembros especí­ficamente del nuevo gobierno. En los subsiguientes 90 dí­as, igual que nos lo enseñan las pelí­culas bélicas, se dará un constante ataque de ablandamiento para que cuando llegue el momento de fijar y de marcar los rumbos económicos y sociales del paí­s, ya la cabeza de playa esté perfectamente preparada para que desembarquen quienes representan profesionalmente, como voceros y como asesores, a la cúpula económica.

Los partidos polí­ticos y sus corrientes de opinión, que son una fuerza muy disminuida como poder polí­tico real, deberí­an comprender que en lugar de sabotear el presente y el futuro del actual gobierno, deben de reagruparse y buscando el bien de Guatemala, unir fuerzas para recobrar el espacio que han permitido usurpe la cúpula económica y así­ volver a ser los rectores de la polí­tica, del desarrollo y la representación nacional.

Igual que se tiene que actuar en el puente de mando de un naví­o, el Presidente y el Vicepresidente deben tener clara su ruta, mantenerse unidos y coordinados, si no lo hacen empezarán a perder el rumbo, no podrán gobernar y más triste aún, la pobreza, la inseguridad y la injusticia continuarán y aumentarán.