Alrededor de 3 mil 500 militares que están integrados a las denominadas Fuerzas Combinadas, desde las que realizan labores policiales, regresarán a los cuarteles, como parte de la reconversión castrense que impulsa el nuevo presidente, ílvaro Colom.
De acuerdo con el vocero presidencial Fernando Barrillas, el retiro de las tropas del Ejército obedece a una política del presidente Colom, quien quiere retomar los compromisos adquiridos en los Acuerdos de Paz, que en 1996 pusieron fin a 36 años de guerra que dejó como saldo 200 mil muertos o desaparecidos.
Los Acuerdos de Paz establecen que las Fuerzas Armadas estarán a cargo de las fronteras y de velar por la soberanía de este país centroamericano.
El ex presidente Alfonso Portillo (2000-2004) fue el primero en sacar a unos mil soldados a las calles para desempeñar tareas de seguridad tras admitir que la violencia había sobrepasado la capacidad de la policía, desoyendo el rechazo de los grupos defensores de los derechos humanos.
Su sucesor, Oscar Berger (2004-2008), triplicó el número y volvió a contratar a casi un millar de soldados retirados de las fuerzas castrenses, a quienes capacitó en tareas especiales de rescate y atención ciudadana.
Colom aclaró, sin embargo, que el Ejército estará listo para intervenir en la lucha contra el narcotráfico, así como en las llamadas zonas rojas de la capital, dominadas por las temibles pandillas juveniles.
Los militares apoyan a la policía en las tareas de patrullaje de calles y vigilancia de autobuses para contrarrestar la ola de violencia que deja en promedio unas 16 muertes violentas cada día.