«Desperdicio de talento»


Karin Slowing:

A pesar de los innegables avances en el terreno institucional, de participación polí­tica y ciudadana, resta mucho camino por recorrer en Guatemala para llegar a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Dos mujeres, la doctora Karin Slowing, encargada del Informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y Magalí­ Rey Rosa, de la Escuela de Pensamiento Ecologista (SAVIA), fundadora del Colectivo Madreselva, afirman que a pesar del machismo predominante se han abierto espacios. Las dos coinciden en que cuesta mucho abrirse camino en «un mundo de hombres». En un interesante enfoque, plantean que la discriminación de género no sólo atenta contra los derechos de las mujeres, sino contra toda la sociedad porque implica «un desperdicio de talento». Para las dos con modificar leyes no alcanza; hay que «cambiar actitudes» y construir espacios de participación conjunta «lo que es más sano y más sabroso.»

Redacción Kátin
visionelectoral@akatin.com

Magali Rey Rosa:

Visión Electoral, continuando con el análisis sobre los avances y los problemas para la participación femenina en Guatemala, dialogó esta vez con Karin Slowing del PNUD y la activista ambientalista Magali Rey Rosa; las dos representan ejemplos del aporte que las mujeres guatemaltecas brindan a la construcción de una sociedad democrática e incluyente.

«Liderazgo horizontal»

Slowing señaló que a pesar de las dificultades iniciales, la experiencia de encabezar un proyecto tan importante como el informe del PNUD ha sido satisfactoria. Según ella, desempeñar la responsabilidad en este organismo de las Naciones Unidas «fue una experiencia sumamente satisfactoria y enriquecedora. Tengo ocho años de trabajar en el PNUD con el programa de Relaciones Sociales. En el año 2005, con la salida del coordinador anterior, el doctor Juan Alberto Fuentes Knight, fui requerida para asumir esta nueva responsabilidad. Ha significado un enorme reto de trabajo para mí­ como mujer, porque paralelo a sacar un Informe de Desarrollo Humano, con todo lo que implica, llevo mi casa, tengo dos hijos pequeños y debo combinar estos dos desafí­os. Es complicado ser la responsable, porque además de ser mujer, en mi caso, la vara con la que me medí­an era con la figura, calidad y talla de Juan Alberto Fuentes. En las primeras etapas fue complicado que me compararan todo el tiempo y que se cuestionaran si lograrí­a hacer un informe. Pero al final, ha sido muy satisfactorio, no sólo he logrado sacar el trabajo, sino que ha sido reconocido internacionalmente por su calidad y tengo un equipo que crece y se fortalece dí­a a dí­a». Slowing también indicó que se pueden establecer diferencias entre una gestión masculina y femenina de un grupo de trabajo.

«En mi caso -sostuvo- tengo la oportunidad de comparar, en el mejor de los sentidos, la gestión o la forma de hacer las cosas entre la coordinación anterior y la mí­a, y creo que hay diferencias. Hay una intención de mi parte, siempre muy fuerte, de poder reconocer y combinar las distintas responsabilidades de los integrantes del equipo, las cuestiones en su casa con las que tienen en el trabajo. Hay mayor flexibilidad, en el sentido de tener claramente enfocada la meta y los productos de los cuales somos responsables, pero al mismo tiempo, dar flexibilidad para ir combinando esto con los retos familiares. Me parece que esta es una caracterí­stica con la que he contribuido. Creo que mi liderazgo se ha caracterizado por ser mucho más horizontal. Decisiones ampliamente compartidas son las que están detrás de los productos de información y conocimiento que estamos generando. Esto nos ha permitido un crecimiento más parejo de los distintos integrantes de los grupos, y un sentido de pertenencia, que se ha acrecentado, en comparación de lo que tení­amos anteriormente».

«La participación cuesta»

Magali Rey Rosa expuso una visión diferente, motivada por su inserción en el movimiento social y especí­ficamente en el ambientalista. «Yo inicié mi trabajo a favor de la naturaleza en Guatemala hace un poco más de 25 años- relató Rey Rosa- y lo hice a partir de una experiencia personal muy fuerte, de la que afortunadamente salimos bien parados mi familia y yo, pero a mi me hizo reflexionar mucho sobre las condiciones de Guatemala, y tratar de incorporar polí­ticamente, desde la capacidad ciudadana, a contribuir para que este sea un mejor paí­s».

Rey Rosa señaló que las mujeres deben realizar un doble esfuerzo para ganarse la confianza de la población: «Cuesta que se abran los espacios. Cuesta en la capital y todaví­a más en las comunidades donde yo llegué; hay que tener perseverancia, conseguir la confianza de la gente, que por ser mujer cuesta más. Se debe enfrentar auditorios masculinos, pero creo que una vez se logra ganar la confianza de la gente, hay una apertura total; el hecho de ser mujer pasa a segundo plano y la gente tiene la capacidad de darse cuenta que la condición de sexo no impide nada. Cuesta más que permitan que las mujeres de las comunidades participen. Desde muchas organizaciones hacen esfuerzos para abrir espacios a favor de las mujeres, y muchas veces esas mismas mujeres cuentan que se castiga esa participación. Pero considero importante señalar que a pesar de la situación, en Guatemala hay muchas mujeres haciendo cosas más interesantes que los hombres» señaló.