En el otoño, los cielos y las mieses


El tí­tulo no es propiamente nuestro, sino corresponde al precioso poemario de la escritora, ensayista, poetisa, prosista, periodista y cronista de gran trayectoria y singulares quilates Atala Valenzuela, quien nos ha distinguido con uno de sus más recientes poemarios que, en sus páginas, nos obsequia un bello ramillete literario.

Marco Tulio Trejo Paiz

En breves lí­neas, la estimada colega nos ha hecho una significativa dedicatoria. Dice: Para el estimado colega Marco Tulio Trejo Paiz, hermano y amigo de muchas experiencias en la juventud y en el periodismo. Cariñosamente, Atala Valenzuela. Enero 2008.

Gracias, mil gracias, dilecta amiga, por la distinción.

La citada obra, elocuentemente expresiva de arte literario, contiene más de cien poemas y doce sonetos a la patria.

Natalia Arce, en espacio inicial, explica al lector, en apretada sí­ntesis, podemos decir, aspectos salientes de la vida activa de la polifacética compatriota que, en situación de retiro del Cuarto Poder, no cesa de seguir «pariendo» letras, como dirí­a en derroche de buen humor el licenciado y periodista Leopoldo Castellanos Carrillo, lamentablemente ya desaparecido del escenario…

Atala puede merecer el sugestivo «tí­tulo» de trotamundos?, pues en su frecuente trafagar de pasadas glorias, como bien lo indica Natalia Arce, ha incursionado en los Estados Unidos de América, en todo el istmo centroamericano, incluida Panamá; en Puerto Rico, Brasil, Uruguay, Colombia, Perú, Israel, Irak, Grecia, Egipto, Turquí­a, Italia, Francia, España, Cuba, China continental, Rusia, Mongolia y Taiwan, República de China, paí­ses a los que ha sido invitada para asistir a importantes eventos relacionados con la actividad de hombres y mujeres del mundo intelectual. En la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), en la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE), entre otras entidades gremiales, ha tenido meritoria participación.

Del prólogo del poemario en mención es autora la licenciada Luz Méndez de la Vega, una brillante escritora y admirable purista que fue mi excelente catedrática de Lenguaje en la Escuela Centroamericana de Periodismo adscrita a la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala; por cierto, me hizo el honor de considerarme su mejor estudiante.

La licenciada Méndez de la Vega, en uno de los párrafos de entrada de su interesante prólogo, perfila la personalidad literaria de Atala en estos términos: Polifacética periodista, profesión en la cual ha descollado, desde la crónica social a la crónica de viajes, y del comentario de arte y de literatura, al ensayo y crí­tica literaria; su obra demuestra buena calidad de prosa y de percepción en el criterio poético, como en sus trabajos sobre la poesí­a de Marí­a Cruz, Emily Dicknson, Dolores Montenegro, Miguel íngel Asturias, tanto como en su libro de mayor extensión: Angelina Acuña: Intensa? Sensitiva?Universal?

Notamos en la rí­ada de poemas que nos presenta el libro de Atala una delicada sensibilidad de mujer, muy humana. Maneja magistralmente los pentasí­labos, los hexasí­labos, los octosí­labos, los eneasí­labos, los endecasí­labos y, de cuando en cuando, como quien dice, los alejandrinos.

Con la inquieta colega y amiga, Atala Valenzuela, fuimos compañeros de brega en Prensa Libre cuando estuvo en la Dirección General de ese influyente matutino nuestro inolvidable y nunca bien ponderado amigo Pedro Julio Garcí­a. Ella, Atala, tení­a a su cargo las páginas social y cultural, y nosotros actuábamos en la jefatura de Redacción simultáneamente con nuestro hermano German Duarte Castañeda y, en segunda jornada, en la supervisión del trabajo de sagaces reporteros-redactores y correctores. Con la autora del exquisito poemario intitulado En el Otoño, los Cielos y las Mieses, mantuvimos siempre una relación dinámica y armoniosa. ¡La admiramos y la felicitamos efusivamente.