Justo en estos días, cuando todo parece indicar que resurge una vez más la pasión de los guatemaltecos por el deporte show del ring, con la presentación de la lucha libre profesional estadounidense en el país, los luchadores locales retoman el tema para lograr revivir lo que en alguna ocasión fuera el espectáculo que levantó pasiones en toda la república.

Para Carlos Beltrán, más conocido como «El Diablo Beltrán», lejos quedaron aquellos días en que los cines, teatros y las mismas arenas de lucha se llenaban a no poder más, en cada presentación, pero en especial los fines de semana, que era cuando muchos compatriotas se quedaban sin la oportunidad de entrar a presenciar cada espectáculo debido a la escasez inmediata de los boletos.
La falta de patrocinio y otro tipo de entretenimiento como la televisión, el cine, la Internet, son solo algunas de las razones que expone Beltrán a La Hora Deportiva para justificar la falta de interés en los chapines en la lucha.
¿Ha bajado la afición de la lucha en los últimos años?
Si, de manera enorme. Quizá porque los patrocinadores han retirado en su mayoría el apoyo que se debe a este tipo de entretención deportiva. Ellos (patrocinadores) deben de darse cuenta que su ayuda es vital para levantar la calidad de los luchadores nacionales.
¿Qué piensa de la presentación de la lucha profesional estadounidense en Guatemala?
Es muy bueno, porque denota el interés que las personas aún mantienen por este tipo de espectáculo, lo cual puede ser aprovechado por los luchadores guatemaltecos. En lo particular no he tenido la oportunidad de presenciar en vivo el show, debido a que el año pasado, en la primera presentación en el país me encontraba de gira departamental. Será hasta esta ocasión en que asista a Mundo E, pues ya cuento con las entradas.
¿En qué época se dio el mayor auge en la lucha nacional?
Fue en los años 70″s, cuando se vivió en todo su esplendor la época de oro de la lucha libre de México. Era el tiempo del Santo, el enmascarado de plata, Blue Demon, el Médico Asesino y el Mil Máscaras, entre otros, quienes fueron figuras claves en el desarrollo de esta pasión en Guatemala.
Es México la mayor y mejor escuela de la lucha libre en Guatemala, de ahí han provenido las mejores tácticas del cuadrilátero.
Por aquel mismo entonces en Guatemala brillaban
¿En qué se diferencia la lucha estadounidense con la mexicana?
La mexicana se distingue por más saltos en el cuadrilátero, casi todo el tiempo, sus luchadores están volando sobre las cuerdas, en la aplicación de tijeretas y vuelteretas, mientras que la estadounidense es un poco más tranquila en ese sentido.
¿Cómo fueron sus inicios en este deporte de exhibición?
Siempre me caractericé por ser un chico curioso y travieso, por lo que desde muy pequeño me atreví a ir solo a las arenas de lucha. Ya de grande me empecé a relacionar con personas también amantes a este show y fueron ellas las que me animaron a tomarlo más en serio. Le expuse mi deseo de ser réferi a Martín García y con gusto aceptó ser mi entrenador y hasta la fecha lo continúa siendo. Ha sido mi único maestro de por vida.
¿Cómo es la lucha hoy en Guatemala?
En cuanto al nivel, considero que hemos bajado mucho. De un cien por ciento escatimo que nos encontramos en un cuarenta por ciento. Ya no es como antes, cuando la gente conocía del «Hombre Araña» o se oía hablar con mucha regularidad de Jorge Mendoza, Rayo Chapín, El Alacrán o Relámpago Negro. Hoy no se sabe quién es Cachorro Davis, El Rudazo de 7 suelas Punischer, el Gato Chino, Sexy Boy, Que Guapito, Hijo de la Araña, Cadete del Espacio o «los perros del mal», solo para mencionar algunos nombres que pasan desapercibido.
Otra situación es que no se cuenta con el apoyo de los patrocinadores, las arenas tienen que hacer milagros para mantenerse.