Pleno descalabro


Con el estruendo de su música que es parte del show y la gala de sus luchadores, la lucha profesional estadounidense cada vez toma mayor auge en el paí­s, en tanto que en el caso contrario, hasta pena da mencionar a la lucha libre local, que a falta de patrocinio y escaso público a sus escenarios, está en pleno descalabro.


Tal es el caso de algunas arenas que incluso se han visto en la necesidad de trasformar cada fin de semana cierto parqueo de vehí­culos de la zona 1 en plaza del mencionado espectáculo.

Lejos quedaron aquellos dí­as en los que este tipo de espectáculos se transformaba en una migración enorme de aficionados y que cada vez, domingo a domingo, urgí­a de más espacio para no dejar a nadie fuera del entretenimiento de los golpes rudos y los rostros ocultos.

Para algunos, la lucha libre guatemalteca vivió su mayor intensidad en los años 70″s, cuando la lucha mexicana, la principal escuela de este deporte en el paí­s, atravesaba la llamada época de oro y cuando resonaban en aquel entonces los ya conocidos nombres de los enmascarados El Santo, Mil Máscaras, El Solitario, el Gladiador, Los Espanto, Black Shadow, Blue Demon, el íngel Blanco, Huracán Ramí­rez, el Médico Asesino, entre otros.

La era de la globalización junto a la al tecnologí­a, complementada con la Internet, la televisión, el cine y otros perfecciones del siglo veintiuno, pueden ser algunas de las causas por las que ha dejado de sobresalir este tipo de exhibición.

Otra podrí­a ser la misma violencia, a la que tantos guatemaltecos están hastiados de contemplar cada dí­a en las calles, trabajos, escuelas, en sus propios vecindarios y hasta en sus hogares.

Aún así­, no faltará quien después de haber tomado su debido atol y caminado por la sexta avenida de la zona 1 en domingo, termine su fin de semana en el ring de lucha libre Planeta de los Campeones Federación Triple A, ubicado en la octava avenida de la zona central capitalina y se emocione con la acostumbrada presentación, «en esta esquina, Punisher». Aplausos y chiflidos. Con brazos levantados, máscara castigadora y un traje de licra verde ajustado, pretende demostrar que es el mejor ante Cachorro Davis.