El clima que no volverá


La narración de los abuelos y de quienes aún recuerdan la puntualidad y normalidad del comportamiento del clima y sus estaciones, son actividades que, según estimaciones de expertos, no volveremos a ver en el futuro. Por Elmer Telón/La Hora.


La memoria colectiva que se remonta más allá de diez años dará cuenta del transcurrir de las estaciones climáticas en un comportamiento de forma armoniosa y sin mayores fenómenos extremos; en la actualidad esa realidad se ha modificado, algo ha cambiado en el ambiente, el clima en el paí­s ya no es el mismo.

Hace algunos años los campesinos empezaron a notar que algo extraño pasaba con el clima, la época de lluvia y de calor comenzaba a presentar algunas modificaciones; en la ciudad capital muchas personas identificaron también un comportamiento inusual en las estaciones, y comentarios como «el clima se está volviendo loco» no estaban tan lejos de la realidad.

Términos como «efecto invernadero» y «calentamiento global» serí­an en adelante frases que con el tiempo se harí­an cada vez más utilizadas en noticieros y programas radiales y televisivos, las cuales explicaban el proceso de transformación en la temperatura del planeta, la cual traerí­a consigo nuevos fenómenos.

El aumento de la temperatura

Los fenómenos naturales extremos y ordinarios del clima, el ciclo hidrológico, ondas de frí­o y de calor siempre han ocurrido en la historia del planeta, argumenta Yuri Melini, quien dirige el Centro de Acción Legal y Ambiental de Guatemala (Calas).

No obstante menciona que en los últimos años los fenómenos extremos, como huracanes e inundaciones, han aumentado su frecuencia e intensidad, los cuales se han evidenciado en los daños que provocan a las poblaciones y entornos urbanos.

Melini, citando estudios cientí­ficos realizados en el tema del comportamiento del clima, argumenta que en los últimos 50 años la temperatura del planeta se ha incrementado; la causa identificada por esos estudios es la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera, el cual proviene principalmente de la actividad industrial acelerada que el crecimiento de las economí­as mundiales ha provocado.

En 25 años, las actividades económicas y costumbres extremas de las sociedades han creado una gran demanda de bienes y servicios fomentada por la práctica de consumo, lo cual ha contribuido al deterioro ambiental, el que a pesar de contar con tratados y convenios internacionales se hacen insuficientes al momento de prevenir y revertir los daños causados al entorno, según el activista.

A todo lo anterior se suma la pérdida de bosques con tala inmoderada y expansión de fronteras agrí­colas, que se constituyen en cómplices de alteraciones de ciclos hidrológicos, cambios de los suelos, desembocando todo en fenómenos extremos, como las grandes inundaciones que se han suscitado en casos extremos, tal los ocurridos en Tabasco (México) y Nueva Orleans, Luisiana (Estados Unidos).

En Guatemala, los referentes de estos fenómenos climáticos se encuentran representados en los daños que ocasionaron el huracán «Mitch» en 1998 y el huracán «Stan» en 2005.

Más lluvia más calor

En el paí­s, diez años atrás, los efectos del cambio climático no eran notables. Romeo Garcí­a, meteorólogo del Instituto Nacional de Sismologí­a, Vulcanologí­a y Meteorologí­a (Insivumeh) identifica el fenómeno del huracán «Mitch» como la fecha en la que el cambio climático se presentó en Guatemala.

Desde hace diez años las estaciones invierno, verano y época frí­a ya no han seguido el patrón que las identificó en el pasado; ahora muestran un comportamiento inestable con inviernos mal distribuidos, con mucha lluvia en algunas regiones y demasiado seco en otras; los veranos han mostrado temperaturas más altas de lo normal, y la época frí­a también se ha visto afectada.

El pasado mes de diciembre es un ejemplo de la variación del clima, y quizá la última en ser afectada. La época no fue como se habí­a pronosticado por los expertos en la materia, los intensos vientos frí­os caracterí­sticos de la época no llegaron, a excepción de una semana.

La explicación que los expertos dan al respecto se encuentra en que los sistemas de alta presión, masas de viento que se forman en el norte en la región del polo, no se desplazaron por las regiones recorridas en el pasado, estos sistemas se dirigieron con rumbo este, lo que ocasionó que el fin de año no fuera tan frí­o.

No fue hasta el mes de enero en el que ingresaron algunos frentes frí­os que impactaron en la región, lo cierto es que el desfase de las temporadas se ha evidenciado en todas las estaciones.

Los cientí­ficos han determinado que el cambio climático ocasionara que en lugares donde se han registrado inundaciones estén con mayor riesgo de ser castigados, de igual forma regiones donde la lluvia es escasa podrí­an escasear más, y regiones donde llueve recibir más precipitaciones pluviales. El experto del Insivumeh apunta que el comportamiento actual del planeta apunta a cumplir el pronóstico

En el territorio nacional la hipótesis se va cumpliendo de forma paulatina. El verano pasado mostró temperaturas históricas, no sólo para Guatemala sino para el mundo; el invierno también cumplió con ser más intenso.

Según los datos del Insivumeh, el perí­odo invernal se adelantó, dejando caer una cantidad histórica de lluvia en el paí­s. El motivo de este fenómeno, según los expertos, se debió a que la zona de convergencia, cinturón nuboso que se mueve sobre el área del ecuador y donde coinciden los vientos del norte y del sur, recorrió más distancia que lo usual; Garcí­a menciona que nunca se habí­a visto que este cinturón se detuviera sobre territorio nacional. El invierno pasado la zona de convergencia se mantuvo sobre el paí­s, lo que causó el exceso de lluvia.

El clima nunca más será como en el pasado

El clima y las estaciones, antes definidas y ordenadas, son algo que en opinión del experto del Insivumeh no volveremos a ver durante algunas generaciones, mientras tanto existe gran probabilidad que las condiciones actuales se agraven, el orden en el clima tal como lo conocimos ha desaparecido y deberá regularse dentro de un nuevo ciclo que no está próximo.

Los impactos que el calentamiento global causen en Centroamérica, según los cientí­ficos, dan cuenta que el mayor riesgo para la región es el surgimiento de sequí­as, sin olvidar que la amenaza de los huracanes siempre es latente, fenómenos para los cuales se ha evidenciado que no se cuenta con la infraestructura necesaria para hacerle frente.

Lo anterior se da a pesar del señalamiento de los expertos, que sostienen que los dos huracanes que han golpeado el paí­s en los últimos siete años no han ingresado al territorio. Según el Centro de Huracanes, para este año se formarán alrededor de 14 fenómenos de esta naturaleza.

En el paí­s, diez años atrás, los efectos del cambio climático no eran notables. Los especialistas identifican el fenómeno del huracán «Mitch» como la fecha en la que el cambio climático se presentó en Guatemala.
Polí­ticas de protección


Aunque la contribución de Guatemala en la producción de dióxido de carbono, en comparación con lo que representa la producción de los paí­ses industrializados (Estados Unidos produce una cuarta parte de la producción mundial), existe la necesidad de tomar medidas de protección del medio ambiente.

El director de Calas estima que el marco regulatorio en la materia es demasiado débil y sufre de poca supervisión, a pesar de contar con una excesiva cantidad de regulaciones en papel, más de mil 500 normas que no se aplican, apunta. Lo cual explica de continuarse la tendencia actual nos encaminarí­a a una catástrofe ambiental como la sufrida por Haití­ y El Salvador, sociedades que deterioraron sus recursos no renovables como las fuentes.

El tema ambiental debe ser prioridad en tiempos que amenazan con traer consigo grandes desafí­os, debe crearse un interés polí­tico en el tema que contribuya a la creación de una educación ambiental y sensibilice lo que se representa; creando a la vez un mejor control de la incidencia que ciertas actividades económicas crean sobre el ambiente… el cambio climático llegó para quedarse.