La clase política israelí, con el primer ministro Ehud Olmert a la cabeza, estaba hoy en vilo en espera de la publicación, mañana, de un informe severo sobre el manejo de la guerra de 34 días en Líbano en el verano boreal de 2006.
La Comisión Investigadora gubernamental del juez retirado Eliahu Winograd entregará mañana por la tarde dicho texto al jefe del gobierno.
El mismo examina la polémica decisión de Olmert de lanzar una ofensiva terrestre en el sur de Líbano apenas 60 horas antes de la firma de una tregua concluida bajo la égida de la ONU, que entró en vigor el 14 de agosto a las 23:00 horas.Ese primer ataque le costó la vida a 33 soldados israelíes.
En total, más de 1 mil 200 libaneses -en su mayoría civiles- murieron en este conflicto, así como 160 israelíes, casi todos militares.
En su informe preliminar de abril de 2007, la Comisión Investigadora criticó severamente a Olmert, a su ministro de Defensa de esa época, Amir Peretz, y al ex jefe de Estado Mayor, el general Dan Halutz.
Estos dos últimos renunciaron, pero Olmert, que bate récords de impopularidad, sigue aferrándose al poder.
El secretario general del Partido Laborista, Eytan Cabel, se refirió a «la ética política» al pedir hoy que Olmert dé el ejemplo y asuma sus responsabilidades» pues «nada justifica que permanezca en el mando».
Cabel también presionó al líder del Partido Laborista, el ministro de Defensa, Ehud Barak, para que se uniera a la oposición, pero éste último mantiene el suspenso sobre la forma en que piensa reaccionar al informe Winograd.
Si se viera privada de los 19 legisladores laboristas, la coalición gubernamental de 67 diputados, de los 120 que tiene la Knesset (parlamento unicameral), se derrumbaría. Sólo se pueden organizar elecciones anticipadas si la Knesset pronuncia su disolución por un voto mayoritario, ya que la legislatura termina normalmente en noviembre de 2010.
Por ahora, esta perspectiva no atrae a ninguno de los partidos de la mayoría, ya que las encuestas pronostican unánimemente una victoria abrumadora de Benjamin Netanyahy, el jefe del Likud (derecha).
Según infidencias publicadas por la prensa, la Comisión Winograd criticará violentamente a los principales jerarcas del ejército. Sin embargo, no pronunciará recomendaciones personales, ya que la Corte Suprema se lo prohibió, puesto que no envió cartas de advertencia a los testigos interrogados.
Si a pesar de todo Olmert renunciara, el presidente de Israel, Shimon Peres, se vería obligado a confiar la tarea de formar una nueva mayoría al jefe del partido mejor ubicado para esto.
En ese caso, la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, podría suceder a Olmert en la dirección del partido centrista Kadima y tratar de formar gobierno.
Pero Olmert ya indicó que tiene intenciones de mantenerse en el poder. «Ustedes pueden estar tranquilos, ya que todavía nos quedan muchos años en el poder», dijo ayer a sus camaradas antes de partir.