Ehud Olmert se aferra al cargo


Ehud Olmert (D), primer ministro israelí­, escucha a la canciller Tzipi Livni, durante la reunión con el parlamento de esa nación.

El primer ministro israelí­, Ehud Olmert, luchaba hoy por su supervivencia polí­tica, a 48 horas de la publicación de un informe definitivo sobre su actuación durante la guerra de Lí­bano en 2006.


El texto de la comisión gubernamental de investigación del juez retirado Eliahu Winograd le será entregado el miércoles, ocho meses después de un informe provisional que lo habí­a acusado de «graves faltas» en la gestión del conflicto contra el Hezbolá chií­ta libanés.

Según la información que se ha filtrado a la prensa, el informe será duro con la jerarquí­a militar.

Sin esperar el informe, familias israelí­es enlutadas por la guerra, reservistas del ejército y varias personalidades polí­ticas volvieron a activar la campaña por la dimisión de Olmert.

La semana pasada, 50 comandantes reservistas le enviaron una petición llamándolo a asumir sus responsabilidades por las carencias constatadas durante el conflicto que devastó Lí­bano, en el que perdieron la vida 1.200 libaneses, en su mayorí­a civiles, y 160 israelí­es, principalmente soldados.

«Tenemos no sólo el derecho sino también el deber de reclamarle que acepte las conclusiones del informe definitivo de la comisión Winograd», escribieron, en respuesta a Olmert, que habí­a afirmado no tener la intención de dimitir.

Esta semana, otros 85 oficiales de reserva y ex combatientes de la guerra de Lí­bano firmaron una petición a favor de Olmert.

Entre el 12 de julio y el 14 de agosto, el Hezbolá, cuya resistencia Israel no pudo quebrar, disparó más de 4 mil cohetes contra Galilea y obligó a un millón de israelí­es a refugiarse bajo tierra o a huir hacia el sur.

La oposición conservadora israelí­, que quiere elecciones anticipadas, se hizo eco de las peticiones de dimisión de Olmert.

La supervivencia polí­tica de Olmert, jefe del partido centrista Kadima, depende principalmente de su principal aliado, el Partido Laborista del ministro de Defensa Ehud Barak, que de momento mantiene el suspense.

Si se ve privada del apoyo de los 19 parlamentarios laboristas, la coalición gubernamental -67 diputados de un total de 120- se derrumbarí­a, llevando a legislativas anticipadas que darí­an probablemente la victoria al Likud (derecha).

«Todo dependerá de la severidad de las crí­ticas del informe y del impacto de los que piden la dimisión de Olmert», considera Nahum Barnea, editorialista de Yediot Aharonot, principal diario israelí­.

En su informe interino de abril de 2007, la Comisión Winograd habí­a criticado duramente a Olmert, a su ministro de Defensa de entonces, Amir Peretz, y al ex jefe del estado mayor, el general de aviación Dan Halutz.

Estos dos últimos dimitieron, mientras Olmert se aferra al poder, al que llegó en marzo de 2006 tras la victoria electoral de Kadima.

«Quiero subrayar un hecho que hoy está claro: que reina la calma en el norte de Israel», declaró Olmert la semana pasada.

«Â¿Hubo errores? Sí­. ¿Hubo faltas? Ciertamente. Pero aprendimos la lección, corregimos las carencias, cambiamos los modos de acción y sobre todo, las decisiones que tomamos desde entonces permitieron una mayor seguridad», añadió.

«Tenemos no sólo el derecho sino también el deber de reclamarle que acepte las conclusiones del informe definitivo de la comisión Winograd.»

Carta enviada por 50 comandantes reservistas