En el artículo expuse la PRIMERA RAZí“N teórica por la cual, en la actualidad, no es funcional la socialdemocracia en Guatemala, como el presidente de la República, ílvaro Colom, la ha anunciado.
En este escrito iniciaré la explicación de la SEGUNDA RAZí“N que me hace negar el beneficio de la duda, al buen éxito de ese intento del primer magistrado del país. Esta segunda razón es una caja de Pandora que encierra un cúmulo de estropicios, consecuencia del ámbito viciado de corrupción e impunidad en que ha estado inmersa la sociedad, el Estado, los partidos políticos y, en general, las actividades sociopolíticas del país, hace ya medio siglo, por lo menos.
Me limitaré a señalar algunos de esos impedimentos que obstaculizarán la aplicabilidad de la política socialdemócrata en nuestra patria, referidos a las personas ílvaro Colom y Rafael Espada, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Presidencia de la República; al Gabinete Ministerial del Ejecutivo; a la integración del Congreso de la República; a la seguridad nacional; y al Partido Oficial, UNE.
Las personas ílvaro Colom y Rafael Espada. ílvaro Colom sí es un político, con bastante experiencia; pero el Dr. Espada, no. Ambos son contradictorios en cuanto a su condición de socialdemócratas, pues el propiciador de dicha política, el Ing. Colom, se proclama como ideólogo de esa corriente socialista, pero ha estado declarando que durante su gobierno no habrá aumento de impuestos, que respetará la propiedad privada sin restricción alguna y que está a favor del «mercado libre», o sea, que apoya posiciones ideológico-políticas adversas a la socialdemocracia, porque ésta respeta la propiedad privada si cumple una función social, tiene establecido un sistema tributario de altos impuestos y controla el mercado, siempre en beneficio de la población en general. El Dr. Espada también se autocalifica de socialdemócrata, y sin embargo, ha insistido en que el sistema hospitalario nacional se privatice. En la socialdemocracia, los servicios de salud y educación, son estatales y gratuitos, y no a cargo de la iniciativa privada.
Además, es ya público el constante relacionamiento del presidente Colom con representantes del poder económico del país, sector enemigo a muerte de toda modalidad política que no sea mercantilista o neoliberal y, por supuesto de la socialdemocracia y, siendo así, ¿cómo puede garantizar que su administración va a ser para beneficio de los pobres?
Gabinete Ministerial del Ejecutivo. Ya en el primer artículo quedó visto que la socialdemocracia, desde el punto de vista teórico-científico, es imposible en las condiciones actuales sociopolíticos de Guatemala, pero sí podría ser viable alguna modalidad de socialismo democrático, pero para ello sería necesario que la mayoría de los ministros del Organismo Ejecutivo tuviesen alguna vocación socialista, pero de los recientemente nombrados por el presidente Colom son muy pocos, quienes tiene vocación socialista, aunque moderada, como el de Finanzas. El resto de ello más bien son de centro, de derecha o de centro derecha, incapaces de servir a un gobierno de filiación socialista. Casos como el de la ministra de Educación que declaró ser socialdemócrata, pero partidaria del «mercado libre», o el de Comunicaciones, pariente del Secretario Privado de la Presidencia y de un diputado de UNE, que están ligados comercialmente con el empresario J.L. Cohen, proveedor al Ministerio de Salud medicinas de patente, desde el Gobierno de Berger, y amigo del presidente Colom, a la empresa transnacional, representada por Cohen, en gran parte se debe la prohibición legal de venta de medicinas genéricas, de bajo precio, ahora inaccesibles para población pobre del país.
Otros ministros, como el de Relaciones Exteriores ha sido por largo tiempo funcionario del BID, de la OEA y de la SIECA, organizaciones que han estado al servicio de la política neoliberal, antagónica de la socialdemocracia; el de Trabajo y Previsión Social que ya ha anunciado reformar el Código de Trabajo, pero habiendo sido asesor del gobierno de Arzú ya se puede predecir que no a favor de la clase trabajadora; el de Energía y Minas, gran empresario textil y de aseguradoras, pero ajeno a la industria minera. En próxima entrega comentaré respecto a los Ministros de Gobernación y la Defensa. Pero, desde ya puedo afirmar con el conjunto de Ministros, es imposible establecer un régimen político socialdemócrata.