Nube negra cubre Davos


Yasuo Fukuda (C), primer ministro japonés, Klaus Schwab (I), fundador del Foro Económico Mundial, y Tony Blair, ex primer ministro británico, durante la clausura del Foro de Davos.

Los más poderosos y ricos del mundo culminaron hoy su cita anual de Davos en medio de sombrí­as perspectivas para este año, en momentos en que una recesión acecha a Estados Unidos.


El director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss Kahn, pidió a la primera economí­a mundial que adopte una «respuesta seria» para enfrentar la fuerte caí­da del crecimiento anticipada este año, sugiriendo que las medidas adoptadas hasta ahora por el gobierno de George W. Bush no son suficientes.

El pesimismo de este año en Davos contrasta con el clima de los años anteriores, cuando el fuerte crecimiento, la baja inflación y las grandes ganancias de las empresas dominaban la escena.

Pero esta vez, el temor a una recesión en Estados Unidos y su impacto en la economí­a mundial, una enorme volatilidad en los mercados financieros y la contracción del crédito han hecho mella en la confianza de la élite económica y polí­tica mundial.

«Cualquiera sea la respuesta a una recesión, lo que está claro es que habrá una seria desaceleración (en Estados Unidos) que requiere una respuesta seria», dijo Strauss Kahn.

Bush anunció hace una semana un plan de reactivación económica por 145 mil millones de dólares y el martes la Reserva Federal estadounidense anunció un espectacular recorte de 0,75% en sus tasas de interés, que quedaron en 3,50%.

Strauss Kahn afirmó que además de estimular el crecimiento a través de la polí­tica monetaria, algunos paí­ses tienen margen de maniobra para flexibilizar su polí­tica fiscal, aunque tengan déficit, y les llamó a actuar.

La sugerencia del jefe del FMI «indica la gravedad de la situación que enfrentamos», subrayó el ex secretario del Tesoro estadounidense Larry Summers, que participó en el mismo debate que Strauss Kahn.

«Por primera vez en un cuarto de siglo, el director gerente del FMI ha pedido un aumento de los déficits presupuestarios» cuando tradicionalmente reclama su reducción, dijo Summers.

«Lo felicito por ello y lo considero como un indicador de la gravedad de la situación que enfrentamos», añadió.

Strauss Kahn también indicó que la desaceleración económica provocarí­a en las próximas semanas o meses una caí­da de la inflación que permitirí­a a algunos bancos centrales disminuir el costo del crédito para estimular la economí­a.

Pero el Banco Central Europeo (BCE) resiste las presiones de varios paí­ses como Francia para bajar sus tasas a fin de combatir la desaceleración económica porque sigue preocupado por el alza de la inflación.

En este pueblo de las montañas suizas que acogió durante cinco dí­as a casi 30 jefes de Estado y más de 110 ministros, así­ como a cientos de directivos de las empresas más importantes del mundo, la ministra francesa de Economí­a aprovechó para reclamar por enésima vez al BCE que recorte sus tasas.

«Consideremos la polí­tica monetaria observando el crecimiento y no sólo la estabilidad de los precios», declaró Christine Lagarde.

No obstante, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, insistió durante la reunión que la lucha contra la inflación debe seguir siendo la meta prioritaria de la institución.

Strauss Kahn reclamó asimismo una solución global a los actuales problemas económicos, originados en el mercado inmobiliario estadounidense y que se han contagiado al sistema financiero mundial.

«Todo esto muestra que necesitamos más regulación multilateral», sostuvo.

El primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, que preside este año el club de los siete paí­ses más ricos del mundo más Rusia (G8), advirtió que la crisis de los créditos hipotecarios de riesgo en Estados Unidos y el alza de los precios del petróleo aumentan el riesgo de que la economí­a mundial comience a decrecer.

«No hay necesidad de tener una visión extremadamente pesimista de la situación actual, pero al mismo tiempo necesitamos tener un sentido de urgencia» y adoptar «acciones coordinadas, mientras cada paí­s implementa las medidas domésticas necesarias», dijo.