Los candidatos republicanos y demócratas a la Presidencia de Estados Unidos tienen puntos de vista radicalmente diferentes sobre lo que conviene hacer en Irak: mientras los primeros la califican de guerra exitosa los segundos llaman a un rápido retiro de las tropas.
«El hecho es que estamos venciendo en Irak», declaró el senador por Arizona John McCain la noche de ayer durante un debate en Florida (sureste) de candidatos republicanos, todos de acuerdo en apoyar la guerra y de condenar la posición demócrata sobre el tema.
«Su visión de la guerra en Irak: partir lo más rápido que podamos», resumió el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney en referencia a la candidata demócrata Hillary Clinton. El aspirante republicano, en cambio, piensa que «no podemos dejar Irak en manos de Al Qaida».
Los candidatos republicanos consideran por lo general que la guerra en Irak está justificada, aún cuando la supuesta existencia de armas de destrucción masiva que se empleó como excusa para atacar el país nunca se confirmó.
Los republicanos, entre ellos McCain, creen que la guerra fue mal conducida por el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld pero que se ha encaminado luego que se lanzara la política de envío de refuerzos del presidente George W. Bush hace un año.
Del lado demócrata, el senador por Illinois, Barack Obama, principal rival de Hillary Clinton, intenta sacar provecho al presentarse como el único candidato que nunca votó a favor de la guerra. Pero tanto él como Clinton y John Edwards, que ocupa el tercer lugar en las preferencias electorales, afirman que iniciarían el retiro de tropas de Irak durante su primer año en la Casa Blanca.
«Me he opuesto constantemente a esta guerra. He ideado un plan que prevé el retiro de nuestros soldados de aquí a fines de 2009», declaró Barack Obama a mediados de enero.
«En cuanto sea presidenta iniciaré un retiro en 60 días. Actuaremos también con precaución y de manera lo más responsable posible (…) y casi la totalidad de lo soldados regresará de Irak de acá a fines de 2009», dijo por su parte Clinton.
La guerra en Irak no es el primer tema de preocupación entre los estadounidenses en la campaña presidencial, dominada por las inquietudes sobre la economía y otros temas domésticos.
Pero los síntomas de progreso militar en Irak han quitado un espacio a las críticas demócratas, que se debaten entre su oposición a la guerra y su apoyo a las tropas, y han dado más argumentos a los republicanos, que enfrentan fuertes críticas por su apoyo a la impopular guerra.
Los republicanos consideran que la política de refuerzos, que se tradujo en el envío de 30 mil soldados suplementarios a Irak el año pasado, fue un éxito, mientras que los demócratas se oponen a ella.
Bush insistió a inicios de enero en los progresos políticos en varias provincias de Irak, la reducción de la violencia y el esfuerzo estadounidense por mejorar la vida diaria de los iraquíes, pero insistió en que «todavía hay trabajo por hacer».
Pero la presidenta demócrata de la Cámara de representantes, Nancy Pelosi, estimó por su parte que «el gobierno iraquí ha hecho muy poco por restablecer la estabilidad» en el país y recordó que 2007 fue «el año más cruento para las tropas estadounidenses».
Los republicanos siguen la línea del presidente Bush y rechazan establecer un calendario para el retiro de tropas. «Estoy muy orgulloso de lo que los hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas han hecho allá, y ellos no quieren que nosotros saquemos una bandera blanca o que nos rindamos como lo ha hecho la senadora (Hillary) Clinton», dijo John McCain ayer.