Para variar, referente al IUSI, no hay tregua. Y también cae sobre las molidas y exhaustas finanzas hogareñas, al inicio del año. Lejos que la Municipalidad de Guatemala tenga sentido social nos recetan otro incremento a dicho impuesto. Propietarios de inmuebles sufren el trancazo, lo mismo el sector de inquilinos.
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Creíamos, sería un mejor trato tributario ante el hecho de su reelección al frente del Palacio de La Loba, pero iluso que es uno. «Apenas el rubicundo Apolo», digo alcalde ílvaro Arzú, a mediados de año del 2,004 efectuó una medida sagaz mediante el Departamento de Catastro. Ahora nuevamente viene otra reevaluación.
En aquel entonces aplicaron la estrategia de citar al propietario o su representante legal, con fines a la ratificación/rectificación. Allí a sus anchas impusieron un monto correspondiente al área de construcción. Y para dorar la píldora, luego del malestar del caso, concedieron «una rebaja». De todos modos hubo alza.
No existió ninguna rectificación puesto que siempre prevaleció el criterio de una supuesta ratificación, en medio del barullo de contribuyentes que llenó las instalaciones. Rostro de complacencia salía a relucir de parte del personal encargado. En tanto los afectados iracundos, decepcionados y amargados mostraban cara de pocos amigos.
Imposible es que la reacción de todo el mundo cuando hay mayores cargas impositivas, pueda ser de entusiasmo a toda prueba. Se quedan como mil diablos con sobrada razón, máxime en estos tiempos de vacas flacas. Sin embargo, contra viento y marea el señor de los Jardines, Pasos y Pedales, don ílvaro, por nada del mundo da un paso atrás.
El argumento ocasional, hoy en día, viene a ser que tendrá aplicación el nuevo Manual de Valuación Inmobiliaria, que le dio luz verde la ex ministra de Finanzas, María Antonieta del Cid de Bonilla. La funcionaria en mención hasta el momento desempeña el codiciado cargo de campanillas y restantes ventajas, de presidenta del BANGUAT.
Quien con una luz se pierde, abundantes motivos hay en el panorama nacional para sentir hondas preocupaciones que traerá el 2008. Penurias derivadas de la cadena de crecidas muestras de mayores desembolsos, capaces de hundir más y más en la pobreza.
Tiene toda la razón el licenciado Félix Loarca Guzmán, conocido y fogueado periodista al enfilar sus baterías en torno al caso que tildo de Contra viento y marea. En realidad el manual de marras nunca fue publicado en el Diario Oficial. Luego jamás de los jamases nació a la vida jurídica, asienta FLG.
Una cosa trae otra endosada, respecto a la anunciada reevaluación de bienes inmuebles. El análisis legalista marca en letras del columnista que de consiguiente su aplicación constituye una grave violación a la Construcción. También un atentado al Estado de Derecho.
Recuerda paladinamente Loarca Guzmán que aumentar los impuestos es facultad que compete exclusivamente al Congreso de la República. Argumentos sobre el mismo particular salieron a la luz de la población expectante en los casos anteriores. Insisto en puntualizar que el revalúo que tenemos en la nuca ya, a partir de enero no atendió esos puntos legales.
Los gobiernos central y municipal tienen la tendencia, a como dé lugar, de incrementar las cargas impositivas; en este caso el chompipe de la fiesta, ya en la mira, concierne al IUSI. El central afrontará momentos difíciles por lo visto, cuya salida o solución inmediata es elevar impuestos.