Musharraf promete elecciones libres


Tzipi Livni (I) , vicepresidenta israelí­, durante un foro sobre Medio Oriente en Davos.

El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, descartó hoy un eventual fraude en las elecciones de febrero, y aunque prometió que éstas serán «libres» y «pací­ficas», pidió que su paí­s no sea juzgado por estándares democráticos occidentales «irrealistas».


Ante los más ricos y poderosos del mundo reunidos en la estación de esquí­ suiza de Davos, Musharraf prometió actuar con dureza frente a cualquier intento por perturbar los comicios legislativos del 18 de febrero en su paí­s, y aseguró que se tomarán todas las garantí­as para que no haya fraude.

«Obviamente, las elecciones deben ser libres y transparentes, y he agregado una nueva palabra, «pací­ficas»», dijo Musharraf. «Nos aseguraremos de que sean pací­ficas», prometió.

Sin embargo, deseó que la comunidad internacional tenga en cuenta la situación de Pakistán y que «no se juzgue a un paí­s en base a los puntos de vista occidentales idealistas y quizás irrealistas en materia de democracia o de derechos humanos».

Davos es la última etapa de la gira de Musharraf por Europa, destinada a restaurar su maltrecha imagen internacional tras meses de disturbios en Pakistán y el asesinato de la lí­der opositora Benazir Bhutto el 27 de diciembre pasado.

En cada escala de su gira, Musharraf ha insistido en la transparencia de los comicios, y en Davos rechazó de plano que la credibilidad de los comicios haya sido socavada por su despido del jefe de la Corte Suprema y otros jueces que integraban la máxima autoridad judicial y le eran hostiles el mes pasado.

La Corte Suprema totalmente depurada serí­a el árbitro final de cualquier acusación de fraude en las elecciones que el general Musharraf espera conduzcan a su reelección como lí­der civil, tras ocho años al frente de un régimen militar.

Musharraf aseguró que los jueces habí­an sido despedidos por «corrupción y nepotismo» de acuerdo a la Constitución y dijo que no se cuestionaba la independencia de sus reemplazantes.

En una sesión junto al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, sobre «La búsqueda de la paz y la estabilidad», Musharraf también prometió seguir luchando contra el terrorismo y el extremismo.

«Debemos seguir luchando contra el extremismo y el terrorismo, que es una peste, que está perturbando nuestro ambiente. Tendrá incluso un impacto en las calles de Europa», dijo.

Musharraf y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se reunieron ayer en Davos, el contacto de mayor nivel entre un funcionario estadounidense y el jefe de Estado desde el asesinato de Bhutto.

La volatilidad polí­tica en Pakistán y la lucha contra el cambio climático pregonada por el premio Nobel de la Paz Al Gore acaparaban el segundo dí­a del Foro de Davos, tras una primera jornada dominada por la eventualidad de una recesión en Estados Unidos que sacudirí­a a toda la economí­a mundial.

Más temprano en la jornada, Gore advirtió que el cambio climático está ocurriendo incluso más rápido de lo anticipado por los peores pronósticos del panel cientí­fico de la ONU con el cual compartió el Nobel de la Paz 2007.

«Esta es una emergencia planetaria. Nunca ha habido ni remotamente una cosa así­ en toda la historia de la civilización humana. Estamos poniendo en riesgo a toda la civilización», dijo Gore.

Según Gore, la polí­tica más importante que podrí­a ser implementada es un impuesto a las emisiones de gases con efecto invernadero en todo el mundo, «para que aquellos que no pagan por el precio del carbono no tengan una ventaja sobre los que sí­ pagan».

El Foro atrae este año a 27 jefes de Estado y de Gobierno, a 113 ministros y a cientos de altos ejecutivos de todo el mundo a este pueblo aislado de los Alpes suizos. Entre ellos se encuentra el presidente colombiano Alvaro Uribe, el único mandatario latinoamericano en Davos.