De lo que recuerdo (que va para largo), es ésta la primera transmisión de mando Presidencial que se revistió de gran solemnidad y con la que se contó con la innúmerable presencia de Presidentes y Jefes de Estado de los países amigos, lo cual le dio al país un relieve internacional de gran trascendencia.
La información de lo acontecido ha sido amplia y precisa, por lo que queda poco que abundar en ella, y se me ocurre señalar por ejemplo que un Presidente, luego de su investidura caminara un trecho a pie como en sus días de ciudadano raso y que también bebiera un batidor de atol, como símbolo de su calidad de primer mandatario del país sin distinción de preferencias sociales, es decir, un Presidente de todos los guatemaltecos.
Al respecto, recuerdo que mi papá en tiempos remotos, hablaba de que «el Presidente» había salido a caminar, con poco acompañamiento, por la 6ª. avenida, llamada entonces, la Broadway citadina, que ahora es la «dirty way». Posiblemente su médico les aconsejaba caminar un poco después de la cena. Las vitrinas permanecían abiertas e iluminadas hasta la diez de la noche. Había un encargado de apagar las luces, bajar las persianas, ponerles candados (tenía sus ayudantes), y las empezaban a abrir a las seis de la mañana del día siguiente.
De los ex Presidentes que caminaron a pie, recuerdo al doctor Juan José Arévalo, que fue una noche al Cine Capitol para una ópera. El coronel Guillermo Flores Avendaño. El general Miguel Ydígoras Fuentes, que incluso se le ocurrió ir a almorzar al Mercado Central, Por parte, el general Carlos Arana Osorio, días antes de entregarle la Presidencia al licenciado Julio César Montenegro, solía pasare con su familia, sin seguridad, en un descapotable manejado por él.
Eran otros tiempos, ahora creo que será difícil que un Presidente de la República salga, aun con seguridad, a pasear por algunas de las calles del Centro Histórico. También, recuerdo, que el general Arana una noche asistió al Conservatorio Nacional de Música a un concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, y el regreso a la Casa Presidencial lo hizo a pie. Reitero, eran otros añorados tiempos.