En las mismas de siempre


No era necesario ser adivino para saber que a partir del lunes 14 de enero el tránsito de vehí­culos de la ciudad capital se volverí­a a convertir en un descalabro. Fue muy corto el perí­odo en que nos sentimos como si habiendo entrado en el «túnel del tiempo», habí­amos retrocedido 25 años. No creo haya sido solo percepción mí­a, pero la gente volvió a ser cortés, respetó la luz roja de los semáforos y hasta en los sitios de mayor velocidad permitida dejaron de irse encima del vehí­culo que tení­an enfrente. Pero el cambio de autoridades, el fin de las vacaciones, inicio de clases y la reactivación de todo el andamiaje que conforma nuestra economí­a nacional provocó que estemos en las mismas de siempre.

Francisco Cáceres Barrios

Aunque no todos los buses escolares fueron revisados por las autoridades, sin excepción alguna se pusieron a funcionar, a detenerse, a subir y bajar pasaje y hacer cuánta barrabasada se le ocurra a sus pilotos a quienes en su gran mayorí­a les hace falta hasta la más elemental educación para una conducción segura. En el Periférico, si bien es cierto que Su Muni cambió y puso más señales indicativas del lí­mite de velocidad 70 kph, a mis paisanos les «vino del norte». Las lindas mamitas y los nervios papitos por el estilo, les sigue importando un pito que el vecino tenga tanta prisa y necesidades como ellos. Siguen deteniéndose en donde sea, las crí­as se bajan del lado peligroso y si a usted no le gusta ¡aguántese!. No le queda otra.

Es por ello que vuelvo a insistir en la urgencia, prioridad e importancia, como cosa de vida o muerte EDUCAR a nuestra población conductora de vehí­culos. No es posible que por un irresponsable piloto de tráiler por no revisar su vehí­culo antes de encaramarse en él provoque un accidente y por ello, obstruya la ví­a provocando aquellos tascos de una o más horas de duración. A la mamita también, porque si bien es cierto que el nene tiene que llegar a tiempo a sus clases, no por ello debe manejar como loca. Y al otro nene que le compraron su carrito porque estudiará en la U, hay que enseñarle que no es el dueño del mundo y que el timón en sus manos puede ser arma homicida y hasta suicida.

Más de alguno pensará que este tema es de menor importancia y que mejor serí­a empezar a criticar a Colom o a los diputados para detener sus aviesas intenciones por aumentar sus ingresos. Tienen derecho a pensarlo, pero a quienes así­ lo hagan, les suplico tomar en cuenta que cada dí­a hay más accidentes porque las autoridades responsables de mejorar el tránsito de vehí­culos en la capital y en todo el paí­s, no cumplen con sus deberes y obligaciones de educar a la población y porque también, nosotros somos los primeros en proporcionarlos con el incumplimiento de la ley, como por actos y condiciones peligrosas.