Hillary Clinton rendirá homenaje a Martin Luther King hoy buscando atraer a los votantes de ascendencia africana de cara a las primarias demócratas del próximo sábado en Carolina del Sur, donde su rival Barack Obama tiene fuerte respaldo de la comunidad negra.
La senadora por Nueva York tomará parte de una misa y una marcha durante este día feriado en Estados Unidos por el cumpleaños de King, antes de enfrentar a Obama en un debate televisivo.
Animada por otra victoria en su intento por llegar a la Casa Blanca, Clinton se quiere volcar con energía hacia los votantes afroamericanos, una influyente y crucial base demócrata más inclinada hacia Obama.
La ex primera dama y el senador por Illinois que espera ser el primer presidente negro de Estados Unidos, renovaron la puja electoral ayer en vistas a las primarias del 26 de enero.
Para Clinton, los comicios del próximo sábado son un oportunidad de ganarse la adhesión de los afroamericanos de Carolina del Sur y de otras dos docenas de estados que votarán en esta cerrada carrera demócrata en el denominado «supermartes» del 5 de febrero.
Para Obama, que triunfó en el primer cruce electoral de Iowa, pero cedió ante Clinton en New Hampshire y en los caucus del último sábado en Nevada, Carolina del Sur es una carrera que está casi obligado a ganar.
También es su primera oportunidad de beneficiarse de una amplia afluencia de afroamericanos, una posición única como primer candidato negro con una expectativa realista de acceder a la presidencia.
Ambos intentaron simbólicamente ayer dar comienzo a la campaña de Carolina del Sur en medio de feligreses religiosos.
En Nueva York, Clinton recibió el respaldo del reverendo Calvin Butts, pastor de la más antigua iglesia Bautista Afroamericana de su estado.
Butts dijo que alguien le preguntó: «Â¿Por qué como hombre negro en este país, había elegido anunciar mi respaldo a una mujer blanca? Bueno, mis amados, para mí ésta no fue, no es ni será una decisión basada en la raza».
Obama hizo una aparición simbólica en la iglesia bautista Ebenezer, de Atlanta (este), el punto de partida de la cruzada del ícono de los derechos civiles Martin Luther King.
«Les pido que caminen conmigo, que marchen conmigo, y unan sus voces con la mía», dijo Obama a la feligresía. «Juntos cantaremos la canción que derribe las barreras que nos dividen, y levantaremos un Estado Unidos que es de hecho indivisible, con libertad y justicia para todos».
Los votantes afroamericanos -casi la mitad del electorado demócrata en Carolina del Sur- ayudaron a Bill Clinton en dos ocasiones a imponerse en las elecciones para la Casa Blanca. Y se espera que el hombre a menudo calificado de «el primer presidente negro» intente recrear esa mística con un impulso personal a la campaña de su mujer.
Las cuestiones raciales son siempre delicadas, pero las tensiones serán especialmente agudas esta semana, dado que días atras, Clinton y Obama suavizaron una controvesia desatada por declaraciones de la senadora sobre King, consideradas por algunos ofensivas para la comunidad negra.
Según un sondeo de la firma RealClearPolitics.com, Obama lleva una ventaja de 10% en Carolina del Sur sobre Clinton.