Setenta secretarias en disponibilidad permanecen en el Congreso de la República a la espera de que se les asigne un lugar donde sentarse. El diputado Mario Taracena, jefe de bancada de la UNE, aseguró que hasta ahora se percató que tenía asignada una asistente, desde el año pasado, pero no la conoce. Además, informó que durante los últimos meses su bloque tenía asignadas 13 personas, sin embargo, el último informe da cuenta que tienen a su cargo a más de 43 trabajadores del Organismo Legislativo.
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Según el diputado oficialista, las inspecciones que realiza la nueva Junta Directiva sobre el personal, detalla que la administración pasada contrató a más de mil 500 trabajadores antes de cerrar el año. El problema radica en que los que hoy están a disposición de la Dirección de Personal, no siempre son de la «confianza de los legisladores» por haber trabajado con partidos opositores, por ello, no descarta que las próximas noticias sean sobre despidos masivos.
De emergencia
El Sindicato de Trabajadores del Congreso (Sintracor) convocó a sus afiliados a una reunión de emergencia, celebrada en el salón de los Pasos Perdidos, frente a las oficinas de Junta Directiva, como pocas veces ha sucedido. Esta vez, el secretario general de la organización, Alfredo Tumax, reiteró que deben tener confianza en que no serán despedidos, al tiempo que instó a los empleados contratados bajo renglón 022, es decir, temporal, para que se enlisten y sean pacientes, pues abogarán ante los diputados para que sean recontratados.
Los discursos de los dirigentes del Sintracor encendieron los ánimos de los afiliados, quienes rompieron en aplausos cuando uno de ellos refirió los constantes abusos de que son objeto por parte del director de personal. Además, no faltaron los comentarios sobre los diputados con «complejo de inferioridad» que originan la destitución de trabajadores permanentes.
La semana pasada el Comité Ejecutivo del Sintracor fue convocado por el presidente del Congreso, Eduardo Meyer, para conformar una junta mixta que analice las contrataciones dudosas, pues el sindicato reconoce que la politización de las plazas de trabajo ha generado que en los últimos días se evidencien los espacios y jugosos salarios otorgados a personas que nunca se han acercado al Organismo Legislativo.
Aunque Taracena señaló abiertamente a la administración del diputado del PAN, Rubén Darío Morales y del entonces primer secretario, Mario Vásquez, de realizar contrataciones excesivas, Morales ha reiterado que la decisión de trasladar a los trabajadores temporales, a permanentes, radica en la necesidad de ofrecerles estabilidad y por lo tanto, al Legislativo.
Ahora que la discusión entre el sindicato y la Junta Directiva han subido de tono, los primeros no descartan emplazar al Congreso para evitar que los contratos 011, es decir, presupuestados, sean cancelados, mientras los segundos seguirán apostando por la vía del diálogo para depurar al personal que no asiste a laborar.