Cuba elegirá el domingo a Fidel Castro diputado en unos comicios generales que entrarán en la recta final para definir, en un máximo de 45 días, si el líder, alejado del poder hace casi 18 meses, reasumirá sus funciones como presidente o jugará un nuevo papel para preservar la revolución.
Más 8,4 millones de cubanos irán a las urnas para designar a 614 diputados a la Asamblea Nacional, que, de entre ellos, designarán a los 31 miembros del Consejo de Estado, presidido desde hace 30 años por Castro, al mando de Cuba desde hace medio siglo.
En unos comicios de resultados previsibles, con igual número de candidatos y puestos a cubrir, la cuenta regresiva para aclarar el futuro político de Fidel centra la atención dado que aún convalece de la severa enfermedad intestinal que lo forzó a delegar el 31 de julio de 2006 sus cargos provisionalmente en su hermano Raúl.
La expectativa aumentó luego de que ayer Castro reapareció en un video, aún delgado pero animado, y admitió, en un artículo, su incapacidad física para participar en campaña electoral y hablar en público.
«No disfruto de la capacidad física necesaria para hablarles directamente a los vecinos del municipio donde me postularon para las elecciones del próximo domingo. Hago lo que puedo: escribo», aseguró.
Poco antes el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, tras reunirse con Fidel el martes al cierre de una visita de un día a Cuba, se declaró «sorprendido» de su recuperación y estimó que «está listo para asumir su papel político».
«Tiene una lucidez increíble y una salud impecable», aseveró Lula, quien aparece en el video, el primero del mandatario cubano que difunde la televisión en tres meses.
Pero aún no está claro cómo sería un eventual retorno de Castro al poder. Algunos especulan que asumirá un papel de guía supremo, guardián o árbitro de la revolución, manteniendo sus cargos hasta la muerte, adaptados a su salud.
Otros creen que la provisionalidad del mando no aguanta más y que Raúl podría ser designado sucesor institucional definitivamente, y un tercer grupo piensa que se renovará la cúpula del gobierno con el vicepresidente Carlos Lage a la cabeza.
A estas alturas del proceso electoral casi nadie apuesta por una jubilación política definitiva de Fidel, más aún desde que éste opina frecuentemente de la situación en Cuba, conforme se ha ido recuperando.
En su artículo de ayer, la modalidad que usa desde marzo de 2007 sin poder salir en público desde que enfermó, Castro llamó a los cubanos a no esperar «milagros» de la revolución y a trabajar duro, sin ambición de poder.
La población, mientras tanto, está siendo convocada al «voto unido» (por todos los candidatos) en unos comicios concebidos como una suerte de plebiscito para la revolución.
En un mensaje difundido en la televisión hace diez días, el propio Fidel se proclamó «decidido partidario del voto unido», que propuso en 1993 -recién desaparecido el bloque soviético, principal aliado de Cuba- como expresión de apoyo a su revolución y reafirmación del socialismo.
Aunque en Cuba las campañas electorales están prohibidas, los candidatos visitan los municipios para conversar con los votantes y en los últimos días las autoridades y los medios multiplicaron el llamado al «voto unido».
Es una forma de «defender el socialismo» y apoyar a Fidel, dijo Lage. «Las elecciones deben ser una demostración de la unidad patriótica, una respuesta vigorosa» a las amenazas de Washington, dijo el jefe parlamentario Ricardo Alarcón.
Las mayores organizaciones sociales, afines al gobierno comunista, llamaron hoy a los cubanos a las urnas «convencidos de que a pesar de las pretensiones del imperialismo yanqui, continuaremos luchando por salvaguardar nuestras conquistas».
La oposición considera los comicios son una «farsa», pero el sector más moderado estima que deben ser aprovechados para acabar con el «inmovilismo» que ven con el interinato en el poder.