Los estados del oeste norteamericano, durante mucho tiempo considerados de poca importancia en la carrera a la Casa Blanca, se han convertido en desafíos estratégicos para los candidatos a la presidencia de Estados Unidos.
En las últimas elecciones los pequeños estados de Iowa (centro) y New Hampshire (este) –tradicionalmente los primeros en celebrar internas partidarias– fueron decisivos en el éxito o el fracaso de los aspirantes a la Casa Blanca.
En 2004, John Kerry se impuso entre los demócratas tras victorias sucesivas en ambos estados. Las primarias realizadas más tarde en los estados del Oeste fueron consideradas una formalidad sin consecuencias reales.
Pero en 2008 todo cambió: siete de los 11 estados del oeste seleccionarán su candidato de aquí al 5 de febrero, cuando ocurra el «supermartes» con internas en una veintena de estados.
Nevada abre el fuego el sábado, seguido el 5 de febrero por California, Arizona, Colorado, Idaho, Nuevo México y Utah. Algunos de estos estados (Nevada, Nuevo México y Colorado), en los que en 2004 triunfó el presidente George W. Bush, podrían inclinarse hacia el bando demócrata.
Hillary Clinton y Barack Obama, principales candidatos demócratas, se esfuerzan por ganar el oeste. Según expertos, Nevada y Nuevo México se transformaron en blancos preciados para los demócratas debido al cambio demográfico que registraron en estos últimos años.
El número de electores en sus zonas urbanas, más bien favorables a los demócratas, aumentó mucho, lo mismo que el sector con orígenes hispanos -también favorable a los demócratas-.
«Al mirar el mapa, los demócratas se preguntan dónde podrían buscar votos más allá de sus bastiones costeros. Y ciertos estados del oeste son muy interesantes porque cambiaron demográficamente», explicó David Damore, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Nevada.
Estos estados son ahora «más diversificados a nivel de población y más urbanizados», lo cual «es favorable a los demócratas», subrayó.
Incluso Colorado, donde en 2004 Bush tuvo 52% de los votos, podría volcarse hacia los demócratas debido al crecimiento de las zonas urbanas, opinó Damore.
La primera prueba será el sábado en ocasión de los caucus de Nevada.
Los militantes locales demócratas esperan una participación récord: entre 40 mil y 100 mil personas, contra menos de 10 mil en 2004.
Del lado republicano, los candidatos menos cercanos a la derecha cristiana evangélica, como John McCain o Rudolph Giuliani, esperan aprovechar los cambios en el oeste.
Sherry Bebitch-Jeffe, profesora de ciencias políticas de la Universidad del Sur de California, dijo que en el oeste los candidatos republicanos deberán realizar una campaña diferente de la que hacen en estados como Carolina del Sur, donde los cristianos evangélicos tienen mucho peso.
Los electores republicanos de Nevada y Carolina del Sur «son casi totalmente diferentes», afirmó.
David Damore
profesor de ciencias políticas de la Universidad de Nevada