«La opción preferencial por los pobres, luchar contra la miseria, la desigualdad y la pobreza… Ese es el papel fundamental de un Gobierno. Simón Bolívar lo dijo: El mejor Gobierno es el que le proporciona a su pueblo la mayor suma de felicidad posible.».
Hugo Chávez, pPresidente de la República Bolivariana de Venezuela
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En su discurso de toma de posesión, el presidente ílvaro Colom señaló aseguró que el enfrentamiento armado interno, que dejó un saldo de 250 mil personas asesinadas, 50 mil desaparecidas y un millón de desplazadas, nos negó la posibilidad de desarrollo.
Colom expuso, desde su visión particular, el significado de su Gobierno, y asumió una gran responsabilidad al comparar su futura gestión con el mandato de Juan José Arévalo Bermejo, quien fuera presidente , a mediados del siglo pasado.
«Siento la historia sobre mi espalda», afirmó Colom con voz entrecortada, luego de asegurar que el triunfo de su partido en las elecciones presidenciales del pasado 4 de noviembre, significaba la vuelta de las políticas sociales que fueron interrumpidas en junio de 1954, cuando el sector más conservador del país impulsó el derrocamiento del presidente democráticamente electo, Jacobo írbenz Guzmán.
No son simples palabrerías. Durante su primer discurso, el presidente ílvaro Colom hizo varios compromisos con la población guatemalteca, principalmente con la mayoría, la que vive bajo el umbral de la pobreza y la pobreza extrema.
Colom tiene razón al asegurar que durante los últimos cincuenta50 años, los distintos Gobiernos han implementado políticas económicas que nos sitúan hoy como uno de los países más desiguales de América Latina, superado únicamente por Brasil y Haití. Más de la mitad de la población guatemalteca es pobre, la tierra cultivable se encuentra en pocas manos, los salarios no son insuficientes para cubrir las necesidades básicas y el crecimiento económico no refleja ningún tipo de mejora para la calidad de vida de las personas. Estas, fueron algunas de las situaciones que generaron el conflicto armado interno y que Colom hizo bien en recordar en su primera alocución.
El nuevo mandatario ha subrayado hasta la saciedad que su pensamiento social demócrata coloca al ser humano en el centro de la acción económica, política y social, y no al mercado como objetivo principal del proceso de desarrollo. Guatemala no puede aguantar más la teoría del derrame de la riqueza porque el sector empresarial hace más alto la vasija a medida que se obtienen más ganancias.
Es torpe pensar que en un período presidencial pueda mejorarse totalmente la vida de un pueblo que durante los últimos quinientos500 años ha sido explotado, discriminado y exprimido hasta los huesos para generar el bienestar de la minoría de la población, pero sí puede iniciarse el camino de la verdadera democracia, esa que no sólo garantiza el voto secreto cada cuatro años, sino la verdadera, la que, además, ofrece los satisfactores sociales a toda la población sin ningún tipo de discriminación.. «