Veremos qué pasa


Ya ílvaro Colom es el Presidente Constitucionalidad de Guatemala y junto a él lo acompaña el doctor Rafael Espada. Eminente cardiólogo metido a polí­tico. En lo personal el triunfo de ílvaro deja en mi un grato sabor pero por una persona: Tono Colom Argueta, su padre y mi mentor, amigo, compañero, a quien achaco únicamente que el me metió en la administración pública, cuando fue presidente del INTA en 1968. Sin embargo el recuerdo de Tono está vigente y lo que él no logró por envidias y resquemores, lo logró su hijo, por lo que seguramente en el cielo, tocará al compás de la marimba orquesta «Gallito» que tantas veces escuchamos juntos. ¡Salud por usted Tono Colom!

Héctor Luna Troccoli

Lo anterior, un simple recuerdo sentimental y no para conseguir chance que estoy seguro, ni me lo ofrecerí­an, ni yo aceptarí­a. ¡Que quede claro!

Ahora bien, como muchos dicen hay que dejar un margen de tiempo razonable para ver si «la señora baila con el señor», es decir, si se van cumpliendo las promesas ofrecidas, que por cierto, fueron muchas.

No quiero pecar de criticón a «priori», sin embargo en lo personal hay cosas agradables como el hecho de que en la junta directiva del Congreso se encuentre presidiéndola el doctor Eduardo Meyer, un profesional de altos quilates y según mi entender y mas importante, un hombre honesto. También lo acompaña un amigo honrado y quizás un tanto ingenuo como el chiquimulteco Ferdy Berganza, que ya se tení­a ganado el puesto.

Lo que me «da cosa» es que uno de sus principales financistas haya sido nombrado nada menos y nada más que Ministro de Comunicaciones que ha sido en el pasado uno de los focos más grandes de corrupción porque fácilmente se pueden sobrevaluar obras, se pueden construir carreteras, hospitales, etcétera usando materiales de mala calidad y guardándose el resto el mero mero y sus achichincles, hay obras que del papel no pasan pero se cobran como si fueran hechas en puro oro, etcétera. No conozco, ni dudo del nuevo ministro, lo que pienso es que el mensaje enviado es malo, máxime cuando hablamos de la famosa condición humana de Ortega y Gaseet. Hay algunas gentes que ya han estado en otros gobiernos e instituciones y no son ni todos los que están, ni están todos los que son.

Si ílvaro tiene los mismos atributos que su padre, estarí­a más tranquilo, pero yo lo conocí­ cuando tení­a unos 15 o 16 años y no sé cuánto ha crecido, para bien o para mal. Yo le deseo la mejor de las suertes y que sepa gobernar, con tino, sabidurí­a y honradez. Si termina bien su mandato y yo estoy vivo, elevaré una plegaria ví­a directa a Tono Colom Argueta, uno de los mejores amigos que he conocido en mi vida. Ojalá que él lo ilumine.