Me gustaría abordar el tema de la visión interna que cada persona puede desarrollar dentro de su propio proceso. Por lo tanto, quiero relacionar esa visión interna al proceso de la educación formal desde la etapa inicial hasta terminar el nivel diversificado.
En las clases de ciencias, ya en la secundaria, los maestros suelen presentar un concepto que pregunta: ¿Qué pasaría si…» (Tal cosa sucede). ¿De dónde viene esa pregunta? Bueno, es justamente ésta la que ocupa el pensamiento de hoy.
Para hablar de la visión interna, es necesario decir que es el resultado de una acción neurológica que ha sido estimulada por el «in-put» de las comunicaciones de los sentidos y las asociaciones e interrelaciones de esos estímulos, del conocimiento previo y de la costumbre de tener tiempo quieto para pensar sobre qué sucedería si pongo la combinación de lo expresado arriba en un ejercicio de CREAR ALGO NUEVO que resulta en la CREATIVIDAD. Crear es formar un patrón (unión de…) que servirá en la realización de algo en el futuro. Es llevar un pensamiento, una idea, un concepto de la visión interna de una persona, a ser algo tangible para que otras personas también puedan beneficiarse de esa iniciativa (Iniciación, luego el medio y el final; tres partes de todo proceso).
Desde que los niños de corta edad utilizan sus sentidos para conocer el mundo a su alrededor, están formando una visión interna que ayuda en arraigar esas experiencias de los sentidos, que serán parte de sus conocimientos, que pueden aumentar lo que se conoce como memoria. Los adultos, en especial los maestros, tienen que ayudar a los niños pequeños a fomentar esa acción de visualizar cosas; por ejemplo, pedir que los niños visualicen una casa de campo con árboles a su alrededor, un perro en el prado frente a la casa, el color de la casa es rojo, blanco o gris y el niño o niña está enfrente de la casa. Luego, permitan a los niños poner otra vez esas visualizaciones internas en un medio concreto. Es ilimitado lo que se puede lograr en la escuela, a todo nivel, con un estimulo simple como el anterior. Se puede aplicar a las ciencias, a la matemática, lectura, alfabetización, sociales, arte y música, escritura y al dibujo como formas de expresión y sobre todo, está conectado a la misma persona que está en esa visualización, parada al frente de la casa.
El papel del maestro ahora es provocar «las extensiones» como por ejemplo a quinto bachillerato. ¿Qué haría usted si un arquitecto propone a su familiar usar el área grande alrededor de su casa para «algo»? ¿Qué sería ese algo? Otra vez, cada persona regresa a una «visión interna» para realizar esa tarea que tiene un proceso (las 3 partes) para llevarlo a lo tangible. El currículo no puede ser estandarizado aquí (CBN). Como parte de una metodología pedagógica, sugiero que esa acción de provocar visiones internas sea parte integral de las acciones en el aula. Debe ser utilizado al inicio del día como el «recall», uso de la memoria de qué es lo que pasó ayer y al finalizar el día escolar como un repaso, un repensar de qué se hizo durante el día y por medio de esa visión interna llegar a conclusiones que ayuden a ligar conclusiones de otros días. Se llama arraigar conocimientos e interrelacionarlos para uso en el futuro.
Esa herramienta pedagógico-neurológica debe ser parte del bagaje de cada maestro y debe ser parte de sus acciones en el aula, a diario, en cada nivel de los que forman la educación formal.
Si aplicamos la visión interna, visualizo algo mejor para la educación pública en Guatemala, en el futuro.