Reacciones a un artí­culo referente a doña Sandra


Por falta de tiempo no habí­a ingresado a la modernizada página Web de La Hora, y no fue hasta el pasado lunes cuando me enteré de que mis recientes artí­culos han sido objeto de comentarios de parte de lectores que escriben a ese sitio electrónico.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

La columna que más reacciones provocó fue la publicada el jueves 10 de este mes, con el tí­tulo «Doña Sandra no está para zurcir calcetines» en referencia a su personalidad totalmente diferente a la de la señora Wendy de Berger, quien fue declarada Personaje del Año 2007 por el diario Prensa Libre.

Resumiré los comentarios escritos en el sitio Web de este diario, sin que ello implique que comparta o discrepe del contenido de las anotaciones. El señor Miguel Monzón indica que «La señora Sandra de Colom dará un nuevo impulso a la figura de la primera dama. Ella tiene el papel histórico y determinante para demostrar su capacidad intelectual y administrativa. Adelante, doña Sandra, que mi patria, la gente pobre y desamparada espera mucho de usted».

Don Marco Escobar es más punzante en su anotación, puesto que asevera que «Lo de la señora Wendy de Berger no es que sea más importante. Recuerde que la nominación es de Prensa Libre, y eso le costó al presidente Berger 100 millones que le dio la Secretarí­a de Relaciones Públicas». (sic)

Desde México, Gil Zu escribe «A Rufino Alvarado, cuando era niño, alguien le regaló una caja para lustrar zapatos y lo llevó a los comedores infantiles que dirigí­a doña Elisa Martí­nez. Con herramientas y desayuno comenzó a ganarse la vida. Nunca olvida a esa dama. Démosle la oportunidad a Sandra Torres para que la recuerden los niños más pobres, como a la esposa del doctor Juan José Arévalo».

Teresa Alvarado comenta que «Aquí­ en Estados Unidos, en una reunión polí­tica de Hillary Clinton, una pareja de muchachos se colocó en la entrada con esta leyenda: `Hillary ¿por qué no me planchas mi camisa`. Desde New Jersey saludamos a doña Sandra, para decirle que se esfuerce y que estamos con usted».

Por su parte, Raúl Barreno Castillo escribe: «Cuando Portillo era presidente se contaban muchos chistes machistas y de otra í­ndole (en torno a la esposa del gobernante de entonces), sin que ninguna de las feministas dijera nada. Igual sucederá con la señora Torres, porque ella no les cae bien, no es de la high life y no es de la alcurnia para formar parte de los clubes teteros.»

Luna Meletz afirma que: «Realmente es una sorpresa que la señora Torres sea la que trabajará por los pobres. Si eso llega a ser realidad, ella romperá esquemas del sistema. Ojalá que pueda.» Es breve e hiriente el comentario de Carlos López: «Esta señora (doña Sandra) tiene que hacer alusión que dice que la gracia de la fea la bonita la desea, para sentirse un poquito contenta y no morir engañada.»

El señor í“scar René Vásquez de León se lamenta: «Por qué en Guatemala todaví­a seguimos llamándole Primera Dama de la Nación. Tenemos que cambiar. De otra forma el resto de las mujeres guatemaltecas se quedan en segundo plano.»

Doña Gloria Martí­nez dice que «Colom fue inteligente. Se casó con una mujer profesional y exitosa. En su casa no necesita remendar calcetines, pues su esposo puede estrenar todos los dí­as con lo que gana.»

Sobre el tema, í‰ufrates Garcí­a reprocha: «Se eligió a Colom, y no a su esposa, y ahora se sabe que a la SOSEP se le adjudicaron 20 mil millardos (sic) para sus obras, al estilo de Eva Perón y sus descamisados. Nosotros no queremos sobras, ni caridades. Queremos que el Estado provea protección a la vida y la propiedad, para desarrollar nuestras capacidades de trabajo.»

Carlos René Baeza Olivares advierte que no conoce a doña Sandra, pero por lo que ha leí­do, al igual que la presidenta de Argentina, «Va por buen camino. Que Dios la ayude a trabajar por los pobres, pues los ricos siempre han estado en el poder, sobre todo en el gobierno de Berger.»

En torno a otros artí­culos mí­os escribieron anotaciones mi colega Marco Vinicio Mejí­a, Guillermo Castañeda Lee y Henry O`Neil, quien lamenta que el presidente Colom no respondió a una oferta de un grupo de arquitectos, para la planificación de la ciudad de Guatemala.

(Romualdo Uretra cuenta que las huitecas van con el ginecólogo en grupos, porque en la clí­nica se lee: Consultas de 8 a 12).