íšltima escala de Bush en Medio Oriente


George W. Bush, presidente de Estados Unidos, visitó Egipto, donde recibió la bienvenida del presidente Hosni Mubarak.

El presidente estadounidense George W. Bush efectuó una breve visita hoy a Egipto, última etapa de una gira regional que no consiguió el apoyo incondicional de sus aliados árabes para forjar un acuerdo de paz entre israelí­es y palestinos y así­ aislar a Irán.


En una breve escala de tres horas en el viaje de regreso a Washington, Bush llegó hacia mediodí­a a Charm el-Cheij (Egipto), procedente de Riad, para mantener un encuentro con el presidente Hosni Mubarak que parecí­a más bien protocolario, muestra de las tensas relaciones entre los dos paí­ses.

En el octavo dí­a del viaje que lo llevó a Israel, los territorios palestinos y el Golfo Pérsico, Bush fue recibido al pie del avión por Mubarak. Los dos presidentes debí­an reunirse durante unos 40 minutos antes de almorzar y dar una breve rueda de prensa a las 5:45 de la mañana (hora de Guatemala).

Si la primera parte de la gira de Bush estuvo centrada en la consecución de un acuerdo de paz entre israelí­es y palestinos, la segunda tení­a como objetivo sumar a los paí­ses del Golfo Pérsico a este esfuerzo de paz y convencerlos de contrarrestar lo que Estados Unidos denomina la «amenaza» iraní­.

La tarea se anunciaba difí­cil y, de hecho, Bush partió de Riad sin haber aparentemente logrado la adhesión de los sauditas a ninguna de estas dos cuestiones, ni a una tercera, el precio del petróleo.

Hacia el final de la gira, la preocupación causada por las amenazas de recesión sobre la economí­a estadounidense acabó imponiéndose a las inquietudes internacionales. Bush pidió a Arabia Saudita y a los otros productores de petróleo que hiciesen un gesto para aumentar la producción y contener el precio del barril.

Los sauditas, cuya opinión como primer exportador mundial es preponderante, respondieron amablemente pero sin comprometerse.

Y en lo que respecta al conflicto israelo-palestino, «no sé qué más podemos hacer por los israelí­es», afirmó el ministro saudita de Relaciones Exteriores, el prí­ncipe Saud Al Faysal, para desagrado de su homóloga Condoleezza Rice y de Bush, que habí­a pedido a los paí­ses árabes que «tendiesen la mano» a Israel.

En lo que concierne a Irán, es un «paí­s importante» y Arabia Saudita «no tiene nada contra él», afirmó el ministro saudí­.

Bush habí­a aterrizado, sin embargo, la ví­spera con la promesa de una importante venta de armas de alta tecnologí­a destinada a convencer a los paí­ses árabes de la determinación de Estados Unidos a garantizar la seguridad de la región ante la amenaza iraní­.

Bush estaba decidido a dejar clara la firmeza de su paí­s ante la República Islámica y debí­a dar explicaciones al rey Abdalá sobre un informe de los servicios secretos estadounidenses que pareció minimizar el peligro nuclear iraní­.

Al mismo tiempo, Bush por disipar la ansiedad de los dirigentes árabes, tal vez más preocupados por una nueva guerra estadounidense en la región, que se sumarí­a a las de Irak y Afganistán, que por la actitud de Irán.

Bush manifestó así­ su voluntad de recurrir a todos los medios diplomáticos.

Pero un incidente entre marinos iraní­es y norteamericanos en las aguas estratégicas del estrecho de Ormuz tres dí­as antes del viaje del presidente estadounidense despertó la retórica guerrera de Bush, a riesgo de interferir con su mensaje diplomático.

Bush puede al menos enorgullecerse de haber logrado que israelí­es y palestinos aceptasen entablar negociaciones directas sobre cuestiones fundamentales para lograr una eventual solución al conflicto.

Trazó las grandes lí­neas de este acuerdo y pronunció las palabras tal vez más duras de su presidencia para pedir el fin de la «ocupación» israelí­ y la creación de un Estado palestino.

Pero, antes de comprometerse, los escépticos de la región pueden estar tentados de esperar el fin de la presidencia de Bush en enero de 2009.

Injerencias


El presidente estadounidemse, George W. Bush, exigió hoy en Egipto la realización «inmediata» e incondicional de la elección presidencial en Lí­bano y el fin de las «injerencias» de Siria e Irán para obstruir ese proceso.

«Es importante alentar la realización inmediata y sin condiciones de la elección presidencial (…) y señalar claramente a Siria, a Irán y a sus aliados que deben poner fin a sus injerencias y esfuerzos para socavar» ese proceso, dijo Bush en Charm el Cheij, durante una rueda de prensa conjunta con su par egipcio Hoisni Mubarak.