Maria Sharapova no tuvo piedad de la estadounidense Lindsay Davenport en el partido más esperado de la segunda ronda del Abierto de Australia que acabó en una demostración de la rusa, que se impuso por un contundente 6-1, 6-3, este miércoles en Melbourne.
Davenport, que había protagonizado un retorno más que destacable después de dar a luz a su primer hijo en junio, era considerada como la jugadora a evitar por las cabezas de serie a pesar de su engañoso puesto 51 en el ránking de la WTA.
La estadounidense presentaba una formidable serie de 19 victorias en 20 partidos desde la vuelta tras su maternidad.
Pero la ex número uno munidal, de 31 años, no pudo hacer nada ante la determinación de Sharapova, que abordó el encuentro «como una final». «Desde que vi que podía enfrentarme con ella, comencé a prepararme para este partido. Pedí a mi entrenador que golpeara la bola tan fuerte como pudiera visto que Lindsay es una de las chicas que más fuerte golpea en el circuito», contó la moscovita, de 20 años, finalista el año pasado en Melbourne.
Sharapova, quinta jugadora mundial, retuvo visiblemente la lección para sumar su quinta victoria en seis encuentros ante Davenport, que había ganado el Abierto de Australia en 2000.
La rusa continúa encontrando «increíble» la vuelta al primer plano de Davenport. «Me sentía mal porque veía que su hijo me miraba mal», bromeó Sharapova, que se enfrentará con su compatriota Elena Vesnina en la tercera ronda.