UCN: Sí­ a la pena de muerte y al Ejército en la seguridad interna


Diputado Leonel Soto:

La Unidad del Cambio Nacionalista (UCN), que contará con cinco diputados en el Congreso, impulsará que se retome la aplicación de la pena de muerte y que se cambie la Ley Constitutiva del Ejército, para habilitar la participación militar en la seguridad interna. Promoverá también, la conversión de las deudas de las municipalidades en deuda externa y el reajuste automático del salario mí­nimo, según la inflación pasada, promoviendo la participación del Congreso en la fijación del mismo.

Redacción Kátin
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La UCN impulsó la candidatura presidencial de su secretario general, Mario Estrada y, aunque no consiguió una buena votación en la carrera presidencial, obtuvo cinco diputados en el Congreso; incluso representantes del partido han señalado, que al menos dos diputados electos de otra agrupación polí­tica, se sumarán a la bancada luego de asumir el cargo.

El diputado reelecto de UCN, Leonel Soto Arango, dialogó con Visión Electoral para enumerar las principales propuestas de su partido.

Un partido joven

Para el diputado Soto, el balance electoral de la UCN es positivo: «Fuimos, si no estoy mal, uno de los últimos partidos que logró inscribirse. Lo hicimos en tiempo récord. Para poder inscribir nuestro partido firmaron alrededor de 48 mil personas, fue un trabajo muy interesante, en los 332 municipios del paí­s y que nos permitió, en un lapso de ocho meses, crear una nueva opción polí­tica».

Según el legislador «Hay que hacer propuestas más consecuentes y más simples para que la gente entienda. La ideologí­a sencilla se define en tres cosas: uno, para que Guatemala cambie tenemos que cambiar de mentalidad, la gente tiene que entender que el éxito y el fracaso están en su cabeza; dos, dejar por un lado la confrontación y comprender que si todos nos unimos, nuestra nación va a ser grande; tres, para que el Estado pueda salir adelante, tenemos que cambiarlo a través de la descentralización».

Seguridad, salario y descentralización

Soto definió las prioridades de la agenda parlamentaria de la UCN en cuatro puntos.

El primero es promover la descentralización, convirtiendo la deuda de las municipalidades en deuda externa. «Tenemos una ley -indicó el legislador- que ya está propuesta y es que recojamos todas las deudas municipales y las convirtamos en deuda externa. El Ministerio de Finanzas y la Junta Monetaria nos podrí­an recomendar cuál serí­a el mejor procedimiento. Las municipalidades no generan y están endeudadas. El hecho de tener un endeudamiento muy alto, no permite captar los recursos para ponerse al dí­a en obras y servicios básicos. Además, se va a establecer un mecanismo de control, porque hay que reconocer, que algunos alcaldes han abusado de los niveles de endeudamiento, incluso han comprometido a las administraciones futuras. Se establecerá una lista negra de municipales que han abusado».

El segundo punto es la propuesta de reformar el Código de Trabajo, para establecer el reajuste automático del salario mí­nimo, según la inflación, y permitir la participación del Congreso en la fijación del mismo. «Necesitamos actualizar algo, que a la gente en Guatemala y al sector empresarial le da un poco de pena -afirmó Soto- y estamos proponiendo la Ley de Reajuste Automático de Salario Mí­nimo. Lo menos que podemos considerar es que cada año los salarios del sector privado y público debieran ser ajustados en base al valor de la inflación del ejercicio anterior, para que la gente pueda tener los niveles de consumo y de sobrevivencia mí­nimos. Además tenemos que reformar el Código de Trabajo; el foro donde debe establecerse el salario mí­nimo, si el Presidente no lo logra hacer, es el Congreso de la República».

En el tercer punto, referido a la seguridad, la UCN se propone retomar la aplicación de la pena de muerte y reformar la Ley Constitutiva del Ejército, para permitir su participación en tareas de seguridad ciudadana. Una concepción que los pone más cerca de la «mano dura» de Otto Pérez Molina que de la «seguridad integral» del presidente ílvaro Colom. Sobre este aspecto señaló Soto: «Necesitamos restituir la pena de muerte y la aplicación de la misma. Necesitamos la ley para crear el Viceministerio de Seguridad Pública, que es vital para nosotros. También creemos que es fundamental plantear la reforma a la Ley Constitutiva del Ejército. Hablamos que el Ejército es el encargado de salvaguardar la soberaní­a nacional, pero resulta que la soberaní­a nacional está atentada por las maras y la delincuencia, que sobrepasan la capacidad de las fuerzas de seguridad normales. El Ejército debe tener responsabilidad y atribuciones en la seguridad interna. Necesitamos crear una ley que permita la participación de los vecinos en el tema de la seguridad. La gente debe participar manejando niveles de gobernación y de inteligencia dentro de sus áreas de convivencia».

Finalmente, en el cuarto punto y en el marco del Desarrollo Rural, la propuesta de UCN contempla subsidiar la economí­a campesina y dotar a las familias del área rural de insumos y créditos productivos. «En Desarrollo Rural -indicó Soto- fundamentalmente tenemos una ley para subsidiar la agricultura y la ganaderí­a. En Guatemala, alrededor de cuatro millones de pequeños campesinos, sobreviven a través de una economí­a justamente de sobrevivencia, sembrando un poquito de maí­z que no les produce cantidades adecuadas de buen rendimiento. El Estado está obligado a subsidiar y a regalarles el fertilizante y a regalarles la semilla».

Diálogo permanente y reglamentado por ley


El presidente electo ílvaro Colom, convocó un dí­a después de haber resultado ganador de las elecciones, a un pacto polí­tico. Para UCN esta iniciativa no constituye un verdadero diálogo. Según el diputado Soto Arango «El diálogo es el mecanismo por medio del cual los diferentes sectores, alrededor de una agenda, hacen propuestas, discuten y van sacando acuerdos. Eso es un diálogo, lo que se ha dado son reuniones de amigos, de cordialidad, de la luna de miel que hay ahora».

Para el legislador de la UCN, el diálogo debe ser formal y permanente, inclusive reglamentado por ley: «un diálogo nacional con agendas, con temática, con recogedores de memoria y permanente. Si hay necesidad de crear una ley que establezca la creación del gran diálogo nacional, nosotros como diputados, estamos interesados en aprobarla. El problema es que se ha quedado al libre albedrí­o o al Gobierno de turno, convocar a un diálogo. Tenemos que hacer algo muy formal y permanente».