Cuatro hombres fueron detenidos tras el ataque de un comando de talibanes ayer contra el hotel más lujoso de Afganistán que dejó siete muertos, entre ellos tres extranjeros, dijeron hoy fuentes oficiales.
Entre los detenidos figura un individuo que debía participar en el atentado contra el hotel cinco estrellas Serena de Kabul pero «que por alguna razón no lo hizo», dijo a la prensa el jefe afgano de los servicios de inteligencia, Amrulá Salá.
Otro detenido es sospechoso de haber transportado al comando hasta el hotel y los otros dos de haber servido de enlace en la ciudad, precisó Salá. «Hemos capturado a quienes planearon este atentado terrorista», afirmó.
El ataque del sofisticado hotel Serena se produjo cuando el ministro noruego de Relaciones Exteriores, Jonas Gahr Stoere, se hallaba allí para asistir a una cena en presencia de donantes y de organizaciones no gubernamentales.
Oslo anunció hoy la interrupción de su misión y su retorno este mismo día a Noruega.
El ataque duró entre quince y veinte minutos ayer al caer la noche, precisó el jefe policial. El comando utilizó granadas y fusiles kalachnikov. Dos agresores llevaban cinturones de explosivos, según diferentes fuentes.
Una ciudadana filipina, empleada del hotel, un fotógrafo noruego y un ciudadano estadounidense perdieron la vida, así como cuatro afganos; siete personas resultaron heridas, entre ellas dos diplomáticos, un emiratí y un noruego.
Según Amrulá Salá, el ataque fue perpetrado por tres kamikazes; dos de ellos accionaron sus bombas y el tercero «por alguna razón desconocida no lo hizo». Fue detenido y gracias a su arresto otros tres hombres fueron capturados en Kabul.
Los atacantes «penetraron a la fuerza por la entrada principal del hotel, matando al menos a dos guardias de seguridad», y corrieron hasta el interior disparando en todos los sentidos, sobre todo contra el gimnasio, dijo un empleado del establecimiento que pidió no ser identificado.
En el club de gimnasia del Serena cayeron tres personas, un empleado afgano, la trabajadora filipina y otro extranjero.
Un norteamericano fue asesinado en el vestuario, según una fuente de seguridad.
Un fotógrafo noruego que acompañaba el canciller Stoere, quien resultó ileso, fue herido de varios disparos y murió en el hospital.
El balance de víctimas seguía siendo un tanto confuso hoy.
El portavoz del ministerio de Salud dijo que los hospitales de Kabul habían recibido «siete personas heridas y tres cadáveres». Todos eran afganos y entre los muertos figura al menos un guardia de seguridad del hotel.
De su lado el portavoz del Ministerio del Interior dijo que había siete muertos y siete heridos, «entre los cuales puede haber varios extranjeros».
El jefe de los servicios de inteligencia proyectó ante los periodistas un video en el que aparecían dos de los kamikazes, entre ellos uno de los detenidos. El tercer miembro del comando podría ser «un extranjero», dijo.
Un cuarto de hora después del inicio del ataque «las fuerzas de seguridad afganas rodearon el hotel», añadió Salá, mientras que la coalición, de mayoría estadounidense, anunciaba que 30 hombres de la fuerza de intervención rápida se presentaron en el lugar.
Los talibanes, derrocados en Afganistán a fines de 2001 por una coalición liderada por Estados Unidos, expresaron su satisfacción por este ataque qu concuerda con su anuncio de que «2008 será un año de nuevas tácticas, contra nuevos objetivos», con ampliación de las «zonas de acción».