Comentaristas hay muchos, ¡ejecutores muy pocos!


Muchos representantes o voceros de las entidades del Estado se han dado a la tarea de hacer comentarios desafortunados y hasta pronósticos, en vez de dar informaciones orientadas a resolver los múltiples problemas que afligen a la población guatemalteca y no a otra cosa. Para ilustrar lo anterior, traigo a colación la nota publicada sobre los innumerables atascos viales en la ciudad capital (página 6, del 7 de enero, de la periodista Ana Miza del Diario La Hora) en donde se lee que el Jefe de Análisis de la PMT dijo: «…el estado de la circulación se ha complicado en los últimos años, con embotellamientos de más de tres horas». Yo pregunto: ¿a qué viene el comentario?, ¿habrá alguien que ignore la terrible situación, como cuánto nos ha afectado económica, social, laboral y productivamente?, ¿no es más importante plantear soluciones o recomendaciones preventivas?

Francisco Cáceres Barrios

Otro ejemplo, cuando el Instituto Nacional de Estadí­stica (INE) reporta intencionalmente una disminución del índice de Precios al Consumidor (IPC) en diciembre 2007, con la clara intención de demeritar que el año completo terminó con el í­ndice acumulado del 8.75%, cuando ilusoriamente el Banguat estimó el 5%, lo que trajo como consecuencia que las familias guatemaltecas diariamente ahora necesiten al menos de Q.55.49 para suplir sus necesidades alimentarias. Porque lo que importa es ¿qué se hizo para contrarrestar el fracaso y no volver a hacer lo mismo, así­ como fijar polí­ticas efectivas que debiera poner en práctica el espantapájaros de la DIACO?

Es por ello que a los guatemaltecos nos salen sobrando los comentarios que puedan hacer las entidades responsables de ejecutar planes o proyectos que conlleven excusas, pretextos u ocurrentes salidas que redundan en tratar de explicar como que fuéramos caí­dos del tapanco y no nos hayamos dado cuenta. Otro ejemplo, así­ como dio grima comprobar el enorme grado de vulnerabilidad que tiene nuestro paí­s ante un mí­nimo cambio climático atmosférico causó estupor comprobar que mientras el paí­s sufrí­a un largo apagón generalizado, la policí­a, el Ejército y la innumerable cantidad de fuerzas de seguridad, fueron incapaces de realizar un patrullaje tal, que evitara que se robaran cables del tendido eléctrico en la más completa impunidad, como si se tratara de quitarle un bombillo al vecino. En otras palabras, es hora de acabar con la costumbre de querer ocultar o soslayar la ineficacia de las instituciones de servicios públicos con comentarios que ni vienen al caso, ni intentan siquiera plantear una lógica resolución de los problemas que nos afligen y algo más importante todaví­a, que pretendan abusivamente seguirnos dando atol con el dedo. Por eso insisto en decir que sobramos los comentaristas, pero los que no aparecen por ninguna parte, ¡son los eficaces ejecutores!