Malaui, uno de los cinco países africanos que seguían reconociendo a Taiwán, anunció hoy que cambiaba de postura para establecer relaciones diplomáticas con China comunista.
Los gobiernos de Malaui y China «decidieron establecer relaciones diplomáticas a nivel de embajador a partir del 28 de diciembre de 2007», de acuerdo con un comunicado conjunto leído por el canciller malauí, Joyce Banda.
«Los dos países concordaron en desarrollar relaciones de amistad y cooperación, y la República Popular de China respaldará los esfuerzos de Malaui para salvaguardar su soberanía y desarrollar su economía», señala la declaración.
Con este anuncio, sólo quedan 23 países que reconocen a la isla nacionalista de Taiwán; se trata en su mayoría de países de América Central y el Caribe y de pequeñas naciones del Pacífico y de ífrica. El baluarte centroamericano se resquebrajó el año pasado, cuando Pekín consiguió el reconocimiento de Costa Rica.
En ífrica, Malaui era el mayor aliado de Taiwán, que ahora sólo conserva cuatro embajadas en ese continente: Burkina Faso, Gambia, Suaziland y Santo Tomé y Príncipe.
China reclama su soberanía sobre Taiwán -separada de la autoridad de Pekín desde la victoria de las tropas comunistas en el continente en 1949- y proclama que en caso de necesidad no vacilaría en imponerla por la fuerza.
La decisión de Malaui fue anunciada dos días después de la victoria en las elecciones legislativas tawianesas del partido opositor Kuomintang (nacionalista), favorable a un acercamiento con China.
El vicecanciller taiwanés, Tzu-pao Yang, acusó de inmediato a China de «usar montañas de dinero para apartarla de su aliado (africano), como parte de sus esfuerzos para reducir el espacio internacional de Taiwán».
Yang consideró «humillante» que el anuncio se produjera en momentos en que el presidente taiwanés, Chen Shui-bien, iniciaba una gira por Guatemala y St. Lucia, dos de sus últimos aliados.
Chen, que impulsa posiciones independentistas, también denunció antes de partir de Taipei la «diplomacia del dólar» que Pekín usaría como anzuelo, aunque no se dijo dispuesto a dar el brazo a torcer. «No nos echaremos trás», dijo Chen, y prometió seguir buscando el reconocimiento de la comunidad internacional.
Las autoridades de Malaui negaron hasta último momento cualquier intención de cambiar de posición, pese a varias señales en sentido contrario.
En diciembre, dos ministros visitaron Pekín y este mes el canciller taiwanés James Huang canceló una visita al país africano, ante la negativa del presidente Bingu wa Mutharika a recibirlo alegando que estaba de vacaciones, pese a que cumplía otros compromisos oficiales.
Un portavoz taiwanés acusó en ese momento a Pekín de estar tratando de comprar el apoyo de Malaui, uno de los más pobres países de ífrica, con un paquete de ayuda de 6 mil millones de dólares.
Malaui recibía de Taiwán unos 400 millones de dólares al año, destinados principalmente a los sectores de la salud y la agricultura.