El ex dictador indonesio Suharto, de 86 años, seguía luchando contra la muerte hoy, sorprendiendo inclusive a sus médicos que anunciaron durante el pasado fin de semana que se encontraba agonizante y respiraba gracias a un aparato.
Después de que ayer se señalara que se encontraba en la agonía, el ex mandatario, obligado a renunciar en 1998, recobró poco a poco la conciencia, respondiendo a órdenes simples de los médicos.
«Su voluntad de vivir es intensa, nos ha sorprendido», reconoció el jefe del importante equipo médico que lo atiende, el doctor Marjo Soebiandono.
«Su condición general mejora. El funcionamiento de su corazón progresa, aunque sigue respirando con un aparato, ya que sufre de problemas pulmonares», añadió el médico.
«Es cierto que su ritmo cardiaco ha mejorado», confirmó el doctor Munawar, cardiólogo encargado igualmente de curar al ex autócrata, que gobernó durante 32 años.
«Hoy suspendimos temporalmente los sedantes con el fin de probar su nivel de conciencia. El resultado es que logra abrir espontáneamente los ojos y que ha respondido positivamente a la petición de que moviese una mano», dijo Jusuf Misbach, otro médico del equipo.
Hospitalizado desde el 4 de enero, Suharto cayó desde el viernes en un estado «crítico» y sus funerales comenzaron a ser preparados abiertamente.
La fuerza aérea tiene listos cinco aparatos para transportar su ataúd hacia el centro de Java, donde debe ser sepultado, y los alrededores del mausoleo familiar de la familia Suharto, cerca de la antigua ciudad real javanesa de Solo, fueron limpiados durante el fin de semana.
Los medios de comunicación efectúan noche y día transmisiones en directo desde el hospital Pertamina de Yakarta, cuando los médicos informan acerca de la más leve mejoría o agravamiento del estado de salud de Suharto.
Hay que decir que su cuadro clínico es bastante complejo: además de respirar con un aparato, Suharto sufre de un edema pulmonar, de problemas cardiacos y renales, todo con síntomas infecciosos.
El viernes los médicos aseguraron que su corazón, sus riñones, sus pulmones y su cerebro se encontraban afectados tras una debilidad general de su organismo.
El ex presidente indonesio recibió hoy la visita del ex primer ministro de Malaisia, Mahathir Mohamad, quien le tomó una mano y le habló al oído.
Ayer, el ex hombre fuerte de Singapur, Lee Kuan Yew, había llegado hasta el hospital para visitarle y animarlo.
Suharto, Lee Kuan Yew y Mahathir Mohamad tienen varios puntos en común: los tres son octogenarios y dirigieron durante varias décadas sus países, favoreciendo el desarrollo económico en detrimento de las libertades fundamentales.
Suharto, que abandonó el poder en mayo de 1998 presionado por numerosas manifestaciones, es conocido como «el padre del desarrollo» de Indonesia, pero también como el dirigente más corrupto del mundo. El y su familia habrían amasado una fortuna calculada entre 15 mil y 35 mil millones de dólares.
Los intentos de hacerle un proceso han fracasado en varias oportunidades.