El presidente estadounidense George W. Bush debía llegar hoy a Riad con la promesa de una importante venta de armas y la intención de sumar a su gran aliado saudita a los esfuerzos por forjar la paz en Oriente Medio y por aislar a Irán.
Bush llegará a Riad hoy con una buena noticia. Ese mismo día su gobierno se disponía probablemente a notificar formalmente al parlamento norteamericano su proyecto de vender armas a varios Estados del Golfo Pérsico por valor de 20 mil millones de dólares, en su mayor parte a Arabia Saudita, informó un alto responsable de la administración que pidió el anonimato.
La administración estadounidense ya había anunciado este proyecto en 2007, pero este responsable no negó que el anuncio de la notificación al Congreso se había organizado para coincidir con la llegada de Bush a Arabia Saudita.
La transacción prevé la venta de bombas de alta tecnología guiadas por satélite y alarmó al gobierno israelí y a muchos parlamentarios norteamericanos. A éstos les preocupa que las armas sean utilizadas contra Israel o que éste pierda su ventaja tecnológica respecto a otros países de la región, como Arabia Saudita que se niega a reconocerlo como Estado.
El gobierno estadounidense se esforzó por calmar a unos y otros con el anuncio, el año pasado, de un pacto de asistencia militar a Israel por valor de 30 mil millones de dólares en diez años, un aumento considerable de la ayuda otorgada hasta entonces.
El hizo valer que esta venta es necesaria para contrarrestar lo que Bush llama la «amenaza» iraní, gran prioridad de su gira por los países del Golfo Pérsico.
El presidente estadounidense querría que Arabia Saudita y los Estados del Golfo cooperen en sus esfuerzos de aislar a la República Islámica.
En un discurso pronunciado ayer en Abu Dhabi, Bush lanzó una advertencia contra Irán.
«Estados Unidos está reforzando los compromisos de seguridad con nuestros amigos del Golfo y uniendo aliados en todo el mundo para enfrentarse a este peligro antes de que sea demasiado tarde», afirmó.
Queda ahora por ver si convencerá al rey Abdalá cuando éste lo reciba en los palacios de Riad hoy y mañana en su rancho de Janadriyah.
La sunita Arabia Saudí, como los otros Estados árabes -Kuwait, Bahrein, Emiratos írabes Unidos- que Bush acaba de visitar, ve con preocupación el aumento de influencia del Irán chiita. Pero le preocupa aun más la posibilidad de una nueva guerra estadounidense en la región.
Y aunque los países árabes parecen de acuerdo sobre el peligro que representa Irán, no quieren aislar a Teherán y parecer de esa forma que toman así partido por Israel.
Pese a la presencia saudita en la conferencia de paz de Annapolis (EEUU), Arabia Saudita parece preocuparse menos por los esfuerzos de Bush para lograr un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos antes de finales de 2008, el otro gran tema de la gira del presidente estadounidense por la región, que comenzó la semana pasada en Israel y los territorios palestinos y terminará el miércoles en Egipto.
Bush pretende utilizar su relación personal con el rey Abdalá para incitarlo a hacer «una inversión estratégica en el futuro de la región» utilizando su dinero y su influencia diplomática para apoyar a los dirigentes palestinos moderados mientras éstos negocian con los israelíes, según un alto responsable de la administración norteamericana.
El rey Abdalá, recordó el responsable, había propiciado, cuando todavía era heredero a la corona, una iniciativa aceptada por la Liga írabe que ofrecía «un marco de reconciliación potencial entre los Estados árabes e Israel».
Antes de viajar a Riad, Bush había visitado brevemente Dubai.
El presidente estadounidense, George W. Bush, llegó hoy al aeropuerto de Riad, con la intención de buscar el apoyo de su gran aliado saudí para sus esfuerzos de paz entre israelíes y palestinos y contener a Irán.
Bush fue recibido por el rey Abdalá al bajar del avión en su primera visita a Arabia Saudita. Es la primera visita oficial a Arabia Saudita de Bush, que llegó desde Dubai.
Ambos se abrazaron antes de escuchar los himnos nacionales y pasar revista a las tropas.
Bush y el rey cenarán hoy en el palacio donde reside el monarca y luego sostendrán un encuentro.
Mañana, Abdalá recibirá al presidente en su finca de Janadriyah, cerca de Riad, y cenará de nuevo con él.
Durante su estadía, de menos de 48 horas, el presidente estadounidense buscará convencer a su aliado de la necesidad de aislar a Irán y de apoyar su acción a favor de un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos antes de fin de año.
Bush dejó hoy en la tarde los Emiratos Arabes Unidos, tercera etapa de su gira por los Estados del Golfo.
El mandatario, que llegó en horas de la mañana a Dubai, procedente de Abu Dhabi, fue despedido en Dubai por el jeque Mohammad bin Rached al Maktum, primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Arabes Unidos.
Bush permanecerá en Riad hasta mañana, antes de terminar su gira por el Oriente Medio el miércoles en Egipto.